La política, el poder y el Estado (I)

Juan Andrés Con este artículo inicio una serie en la que iré analizando los conceptos de política, poder y Estado, pilares sobre los que se asienta todo sistema político. Partiré, en primera Leer más »

Altajo nº 14 – Noviembre

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SI SR. SANCHEZ, TIENE USTED RAZÓN, HAY QUE CONDENAR LA VIOLENCIA.

Cada día mueren 80 dependientes que esperan ayuda. El Estado desatiende a los dependientes al asumir solo la sexta parte de su financiación mientras la lista de espera se mantiene por encima Leer más »

Altajo nº 13 Octubre

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ALTAJO: ORGANO DE EXPRESIÓN DE LA CNT Y LA FAL DE ARANJUEZ; Nº12 – SEPTIEMBRE 2019

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SI SR. SANCHEZ, TIENE USTED RAZÓN, HAY QUE CONDENAR LA VIOLENCIA.

Cada día mueren 80 dependientes que esperan ayuda. El Estado desatiende a los dependientes al asumir solo la sexta parte de su financiación mientras la lista de espera se mantiene por encima del cuarto de millón de demandantes y aumentan los casos más severos. La cifra de fallecidos en espera de ser atendidos supera los 30.000 al año (30.400 en 2018), más de 80 cada día. ESO ES VIOLENCIA.

Violencia es saltarse a la torera los artículos constitucionales de carácter social.

Violencia es que haya millones de personas desempleadas y hogares donde no entra un solo sueldo. Que personas con un empleo se encuentren por debajo del umbral de pobreza. Que casi el 30% de la población este en riesgo de pobreza, y casi la mitad con problemas para llegar a fin de mes.

Violencia es haber llegado a desahuciar más de 500 familias al día.

Violencia es haber robado 60.000 millones de euros a los ciudadanos de este país para dárselo a los bancos a fondo perdido.

Violencia es que millones de hogares no puedan cubrir los gastos energéticos imprescindibles y se encuentren en el umbral de pobreza energética.

Violencia es que las elites, los de siempre, gobierne quien gobierne, defrauden a Hacienda, no paguen impuestos y evadan a mansalva.

Violencia es que mientras se tiene casi la mayor tasa de pobreza infantil de Europa, los 20 españoles más ricos ganen más de 1.700.000$ por hora.

Violencia es que el sistema capitalista ofrezca cada vez menos a sus ciudadanos: genera más crisis que crecimiento, desempleo y empleos basura, deterioro galopante de los servicios públicos, nuevas generaciones sin futuro, destrucción ambiental, empobrecimiento de las grandes mayorías…

Violencia es que las familias, léase las mujeres, se tienen que reventar trabajando para atender todo lo que el mercado laboral expulsa o no cubre con sus ridículos salarios, todo lo que el Estado va dejando de proporcionar.

Y así podría seguir y seguir….

Nunca he oído a nuestros representantes políticos “constitucionalistas” condenar estas violencias. Antes bien, y con recochineo, nos quieren hacer creer que las desigualdades que acarrean son compatibles con la Democracia.

La democracia, en la fase del capitalismo neoliberal que vivimos, tiende progresivamente a vaciarse en un contexto de guerra social, en el que la ley, su ley, es el instrumento privilegiado de la lucha contra la democracia formal en la que vivimos. Ley que se aplica cuando interesa a “sangre y fuego”. Y si no fuera suficiente, ya sabemos, gracias a Weber, que el Estado tiene el monopolio del uso de la fuerza, que ejerce a través de los cuerpos de seguridad y, llegado el caso, el ejército. Y así, hasta los fascistas se hacen demócratas. Ahí está Vox para demostrarlo. En España, a todos los que jamás condenaron el franquismo se les empezó a llenar la boca de democracia, “su democracia”, la que defiende “su ley”.

Una vez que la democracia se ha vaciado, cuando si es preciso se vota y se vota y se vota…. hasta que la gente entre por el aro y ganen los de siempre (por supuesto, jamás te dejarán ejercer un voto que pueda transformar este estado de cosas), entonces ya se puede acusar de “violentos” a quienes se oponen a este estado de cosas. Código Penal en mano, los poderosos y sus representantes repiten y repiten… “dentro de la ley -su ley- todo, fuera de la ley nada”; “dentro del marco de la ley” o “el imperio de la ley”.

En resumen: todos los avances sociales se han conseguido mediante la lucha y una vez conquistados, yendo más allá. Y eso no se ha hecho, no se hace, sin dolor ni enfrentamiento. Sin fuerza social. (¿sin violencia?).

Mientras, la izquierda del sistema apela a la “ilusión democrática” y nos invita a lograr los cambios sin fuerza, sin ningún costo, sólo votando o saliendo a las calles con globos y charangas. Con ello contribuyen a ocultar el antagonismo, la violencia estructural y sistémica de la sociedad capitalista.

Si, existe la lucha de clases y la van ganando ellos.

En Madrid, a 29 de octubre de 2019

Jafr

25 de mayo

Katerina Gogu

Traducción del griego y comentario de Yanis Marinakis.

Una mañana abriré la puerta

y saldré a las calles

como ayer.

Y no pensaré sino 

en un fragmento de mi padre

y en un fragmento de mar –los que me han dejado–

y en la ciudad. La ciudad que han podrido.

Y en nuestros amigos que se han desvanecido.

Una mañana abriré la puerta

enfilada al fuego

y entraré como ayer

gritando «¡fascistas!»

levantando barricadas y tirando piedras

con una bandera roja

en lo alto brillando al sol.

Abriré la puerta

y no es… que tenga miedo

pero mira, quiero decirte que no llegué a tiempo

y que tú tienes que aprender

a no bajar a la calle

sin armas, como yo

–porque yo no llegué a tiempo–

porque entonces te desvanecerás como yo

«así», «vagamente»

rota en pedazos

de mar, infancia 

y banderas rojas.

Una mañana

abriré la puerta

y me desvaneceré

con el sueño de la revolución

en la inmensa soledad

de las calles que arderán

en la inmensa soledad

de las barricadas de papel

con el estigma –¡no les creas!–

de agitadora.

El título del poema señala una fecha concreta, la de un día cualquiera, la de una acción cotidiana que adquiere dimensiones heroicas: abrir la puerta y salir a las calles. Esa iniciativa es el eje que vertebra la composición en cuatro partes. La poeta sale pensando en los residuos de aquello que le han dejado, reivindicándolos, añorándolos (pedazos de padre, de mar, los amigos) o denunciándolos (una ciudad podrida). Sale a calles de fuego en las que se inmola en batallas callejeras contra los fascistas blandiendo la bandera roja del comunismo. Pero no llega a tiempo y por eso sugiere a su interlocutor –el lector– que aprenda y salga armado. Luego se desvanece con su sueño revolucionario y termina sola. Ahora participa en batallas urbanas y construye barricadas de papel (poemas), por lo que es acusada de agitadora.

Estamos ante la evocación de los años de lucha en las calles bajo el estandarte comunista. Cuando se publica Tres click a la izquierda (la colección a la que pertenece este poema, la primera que editó), la autora (tenía ya 38 años) revisaba retrospectivamente su juventud. Y ve los restos de un naufragio: infancia (representada en el quinto verso por el padre), mar e ideología (la bandera roja), los tres elementos residuales, que han configurado su identidad, tras la decepción por el desvanecimiento de la ilusión comunista.

En ese proceso va perdiendo a los amigos, desgastados por el combate. Hasta que su propia identidad se disipa cuando la ilusión de la revolución se desvanece. El anhelo revolucionario, la lucha por la transformación, es un camino que conduce a la soledad absoluta. La maquinaria represiva utiliza recursos ancestrales, reflejos, pero implacables: primero aísla y, cuando la víctima está desconectada, la acusa, la señala y la etiqueta: es una agitadora.

Y no hay que desdeñar otras sugerencias que ocupan poco espacio en el poema, pero que son igualmente potentes. Una es la apuesta por la lucha armada. La segunda tiene que ver con su biografía; pero, a la vuelta de los años, se presenta como realidad incontestable: el proyecto comunista nunca ha existido, fue un sueño y, como tal, se ha esfumado.

Caterina Gogu cuenta en verso la historia de su propio desencanto vital y de la transformación de esa decepción en poesía de combate.

La política, el poder y el Estado (I)

Juan Andrés

Con este artículo inicio una serie en la que iré analizando los conceptos de política, poder y Estado, pilares sobre los que se asienta todo sistema político. Partiré, en primera instancia, de una visión descriptiva de la realidad política, «lo que es», para, en su momento, pasar a pensar, en una visión normativa, «lo que debería ser». Y es que no conviene mezclar ambos planos, el real y el ideal. No se pueden comparar ideales con realidades. Además de inútil, sería hacer «trampas». 

Estos tres conceptos (más bien su crítica) tienen amplia raigambre en el mundo libertario: el apartidismo (que no el apoliticismo), la crítica del poder (de todo tipo de poder, macropoderes o micropoderes) y la madre del cordero: el Estado, ese ente abstracto al que culpamos de todo. 

Esta es, pues, una modesta contribución al análisis de los conceptos políticos que considero centrales en toda discusión sobre el sistema político y que constituyen la base para una ulterior construcción de una alternativa política y organizativa al actual sistema capitalista. 

¿Qué es la política?

A cualquier persona el término política le resulta familiar, forma parte de nuestras conversaciones diarias. Pero esa familiaridad con la palabra no implica que quienes la usan la entiendan del mismo modo, ya que el término «política» es un término multívoco, dotado de sentidos diferentes según quien lo use y en el contexto en el que se use, un concepto común en las ciencias sociales, referido a una realidad a todos cercana, pero de contornos difusos y múltiples dimensiones. 

Como punto de partida inicial, y a efectos de continuar con mi exposición, voy a partir de la idea de la política como gestión del conflicto social. Siguiendo a Sodaro, consideraré la política como «un proceso por el que las comunidades persiguen objetivos colectivos y abordan sus conflictos en el marco de una estructura de reglas, procedimientos e instituciones, con el objetivo de alcanzar soluciones y adoptar decisiones aplicables por la autoridad estatal (en sus diferentes niveles político-administrativos) al conjunto de la sociedad». 

Es decir, la política es una práctica o actividad colectiva que los miembros de una comunidad llevan a cabo. La finalidad de esta actividad es regular conflictos entre grupos. Y su resultado es la adopción de decisiones que obligan –por la fuerza, si es preciso– a los miembros de la comunidad.

La definición de la política de Sodaro

Analizaré más detenidamente esa definición.

  1. «La política es un proceso…». Afirmar que la política es un proceso implica entenderla como una secuencia continua de acontecimientos e interacciones entre varios actores: ciudadanos, organizaciones, gobiernos, etc.
  2. «… por el que las comunidades persiguen objetivos colectivos…». Una comunidad puede ser cualquier colectividad de individuos que interactúan como un todo, desde la aldea más pequeña hasta el mundo. Cualquiera que sea el tamaño de la comunidad, los seres humanos han hallado desde tiempos inmemoriales formas de organizar su interacción para promover diversos objetivos o propósitos.

Los objetivos más elementales que persigue la práctica totalidad de los países del mundo son la seguridad física y el bienestar material. Prácticamente todos aspiran a garantizar la seguridad de su población y territorio frente a la agresión externa, y muchos procuran mejorar el nivel de vida de sus ciudadanos. Más allá de estos objetivos básicos, las comunidades pueden elegir objetivos de entre una extensa lista: maximizar la libertad individual, aumentar el bienestar social, mantener limpio el medioambiente, etc.

  • «… y abordan sus conflictos en el marco de una estructura de reglas, procedimientos e instituciones…». Ante todo, la política se ocupa de cómo organizan las personas sus comunidades con el propósito de tratar colectivamente los problemas a los que se enfrentan. 

En el mejor de los casos, los miembros de una comunidad son capaces de definir y alcanzar sus objetivos sobre la base de la cooperación. Pero hay pocas comunidades tan afortunadas que carezcan de conflictos. Aunque exista un amplio consenso sobre cuáles deben ser los objetivos de la comunidad, con frecuencia surgen conflictos sobre el modo de alcanzarlos. Así, podemos afirmar que el conflicto es la fuerza motriz de la política. 

A veces, estos conflictos son muy leves y se pueden resolver de forma pacífica mediante la negociación, el pacto y el compromiso. Pero en circunstancias menos propicias, el conflicto político se puede volver violento y estallar en sangrientas manifestaciones, ataques terroristas o una guerra abierta.

  • «… con el objetivo de alcanzar soluciones y adoptar decisiones…». En nuestra definición se afirma que la política implica «abordar» el conflicto con el objetivo de «alcanzar soluciones», no necesariamente «resolverlo». En algunos casos, las comunidades logran zanjar ciertos conflictos de forma bastante concluyente: las autoridades gubernamentales imponen el acuerdo en una huelga, se abole la segregación racial, o un proyecto polémico de régimen fiscal se convierte en ley. En otros casos, se resuelven sólo parcial o temporalmente.

Algunos conflictos son tan complejos que deben ser manejados de forma continuada durante años o incluso décadas. Pero, en muchos casos, los conflictos no llegan a resolverse. Puede ocurrir incluso que la división interna de la sociedad sea tan profunda que, lejos de lograr algún acuerdo duradero, lleve a una situación de punto muerto, o incluso a una guerra civil o una dictadura que imponga su voluntad a la población. 

El término «solución»evoca la idea de una salida satisfactoria para todos los implicados en la competición. Y parece claro que –incluso en las condiciones más favorables– es muy difícil conseguir esta satisfacción universal. De la acción política puede derivarse una alteración profunda de la situación anterior, que no dejará muy convencidos a quienes antes disfrutaban de las mejores condiciones.

En otras ocasiones, la política reequilibrará las posiciones, con modificaciones que contarán con la aceptación –resignada o entusiasta, según los casos– de los diferentes afectados. Pero esta acción política puede desembocar también en una ratificación del statu quo anterior, dejando inalteradas –y, a veces, agudizadas– las sensaciones de agravio o de amenaza. 

Por tanto, la política no consigue siempre «solucionar» los conflictos. Cuando se gestiona o maneja una determinada disputa, lo que se procura es preservar –de grado o de fuerza– una relativa cohesión social. Incluso la política autoritaria de los regímenes dictatoriales tiene como objetivo mantener un agregado social, aunque sea sobre la base del dominio despótico de unos pocos sobre todos los demás. En cierto modo, la política –como acción colectiva– busca reducir el riesgo de desintegración social. Esta desintegración social se produce cuando –ante la existencia de conflictos sociales– cada grupo decide «tomarse la justicia por su mano», acudiendo por sistema a la venganza privada.

  • «… aplicables por la autoridad estatal (en sus diferentes niveles políticos-administrativos) al conjunto de la sociedad». La autoridad estatal o el Estado representan un elemento clave de la definición de la política. La política implica hoy, de una u otra forma y en última instancia, al Estado. Los Estados «tienen autoridad» en la medida en que, mediante sus poderes (legislativo, ejecutivo y judicial), hacen las leyes, las aplican y controlan la legalidad de su ejecución.

Son las instituciones del Estado las que adoptan decisiones sobre los objetivos de la comunidad, cualesquiera que sean éstos. Y es a ellas a las que acuden los ciudadanos a la hora de buscar decisiones vinculantes para tratar sus conflictos. Incluso quienes desean que el Gobierno se mantenga al margen de un asunto particular y deje solos a los ciudadanos para manejar libremente un conflicto, están también implicados en el proceso político en la medida en que buscan definir el alcance y los límites de la autoridad del Estado. 

El punto de partida de nuestro concepto de política es, pues, la existencia en todo grupo o comunidad humana de conflictos sociales y de los intentos para solucionarlos o regularlos. En todas las etapas de nuestra vida necesitamos de la comunidad para subsistir y desarrollarnos. Pero estos grupos o comunidades en los que vivimos y nos relacionamos encierran discordias y antagonismos, desacuerdos y tensiones, que tienen un alcance colectivo porque implican a grupos humanos numerosos, identificados por posiciones comunes. Las discrepancias pueden afectar, según los casos, al control de recursos materiales, al ejercicio de derechos y libertades o a la defensa de ideas y valores o creencias religiosas o filosóficas. 

La presencia constante de desacuerdos sociales viene motivada, fundamentalmente, por la existencia de diferencias sociales que se convierten a menudo en desigualdades. La distribución de recursos y oportunidades coloca a individuos y grupos en situaciones asimétricas. No todos los miembros de la comunidad tienen un acceso igual a la riqueza material, a la educación, etc.

Tales desequilibrios entre individuos y grupos generan una diversidad de reacciones. Los que disfrutan de situaciones más ventajosas se esfuerzan por asegurarlas. Quienes se sienten perjudicados aspiran a mejorar su situación o, simplemente, pugnan por sobrevivir sin ser marginados o aniquilados. Esta combinación genera tensiones, presentes en toda sociedad con diferente intensidad. 

En este marco, la política aparece en la teoría política liberal-democrática como una respuesta colectiva al desacuerdo. Se confía a la política la regulación de la tensión social, porque no parecen eficaces otras formas de tratarla (los vínculos de sangre, la ayuda mutua o el intercambio económico). Cuando estos mecanismos alternativos de regulación social no funcionan de manera satisfactoria para alguno de los actores, empieza el ámbito de la política.

¿Qué distingue, pues, a la política respecto de otras vías de regulación del conflicto social? El intento de resolver las diferencias mediante una decisión de carácter vinculante o forzosa que obligará a todos los miembros de la comunidad. Esta decisión vinculante se ajusta a un conjunto de reglas o pautas. Ese carácter vinculante o forzoso de la decisión adoptada es lo que distingue a la política. El cumplimiento obligado de las decisiones políticas presupone que la capacidad de obligar incluye el uso de la fuerza. Esta posibilidad de usar la fuerza física –o de la amenaza de recurrir a ella– es característica de la política frente a otras formas de control social. No todas las acciones políticas integran alguna dosis de violencia. Pero no la excluyen: la tienen presente como recurso último al que acudir. Por ello Weber pudo afirmar que el Estado es esa institución que tiene el monopolio de la violencia. 

Altajo nº 14 – Noviembre

Altajo nº 13 Octubre

ALTAJO: ORGANO DE EXPRESIÓN DE LA CNT Y LA FAL DE ARANJUEZ; Nº12 – SEPTIEMBRE 2019

El Altajo ya esta en la calle, también podéis encontrarlo impreso en el puesto que ponemos los sábados en el plaza.

CNT Altajo N° 11

Ya esta en la calle el nuevo número del Altajo, el órgano de expresión de la CNT Aranjuez. Podéis encontrarlo en papel en el puesto que ponemos en la plaza del ayuntamiento los sábados.

CHARLA-COLOQUIO “EL MITO DE LA INSOSTENIBILIDAD DE LAS PENSIONES”

El pasado día 11 de junio, organizado por el Colectivo de Pensionistas de la CNT-Aranjuez, se celebró, en el Centro Cultural Isabel de Farnesio, una Charla-Coloquio sobre “el mito de la insostenibilidad de las pensiones”. En dicho acto intervinieron el compañero Mariano, quien habló sobre el contexto histórico en el que se ha ido fraguando la actual situación de las pensiones e informó de la próxima celebración de una Conferencia Nacional de la CNT sobre Pensiones. Posteriormente, el compañero Domingo intervino para desmontar los argumentos empleados por el capital para “justificar” la insostenibilidad de las pensiones: el presupuesto de las pensiones públicas no está equilibrado, la “ratio” cotizantes-pensionistas es insostenible y las pensiones son demasiado generosas. Argumentos construidos políticamente para justificar la privatización de las pensiones. En el proximo número de ALTAJO publicaremos un análisis en detalle del contenido de la charla y el posterior coloquio.

ALTAJO: ORGANO DE EXPRESIÓN DE LA CNT Y LA FAL DE ARANJUEZ; Nº10 – JUNIO 2019

ALTAJO: ORGANO DE EXPRESIÓN DE LA CNT Y LA FAL DE ARANJUEZ; Nº9 – MAYO 2019

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