Category Archives: Aranjuez

AlTajo número de abril

Enlace al PDF: http://www.cnt-aranjuez.org/wp-content/uploads/2020/04/AlTajo19abril.pdf

Presentación

Publicamos este número, no sin dificultades, inmersos en la dura realidad de una grave crisis sanitaria, social y económica por la pandemia del coronavirus a escala global. Una situación que ha puesto a la clase obrera en la más absoluta de las indefensiones. Miles de trabajadores y trabajadoras están siendo despedidas (sin contar los ERTE, en marzo se han producido 300.000 nuevos parados y paradas), no pueden pagar la vivienda o no disponen de los recursos para cubrir sus necesidades más básicas. Y también miles de personas están siendo obligadas a trabajar en condiciones infames, sin apenas medidas de seguridad y equipos de protección, con lo que arriesgan su salud y la de su entorno.

La pandemia y sus consecuencias, además, no afectan a todo el mundo por igual, sino que muestran una clara dimensión de clase. Sus efectos no son los mismos sobre los ricos, o sobre la clase media, que sobre las clases populares. Y vemos cómo las pruebas y tratamientos médicos se dispensan también con arreglo a criterios inequívocamente clasistas.

Ahora observamos con toda su crudeza las consecuencias del progresivo desmantelamiento de la sanidad pública y la irrupción de las empresas privadas en el sector de la sanidad: en esta situación dramática que atravesamos, el sistema sanitario público se encuentra desbordado para hacer frente a la pandemia.

En este número, incluimos en  las primeras páginas diferentes textos sobre esta situación de incertidumbre que estamos viviendo: Ante la pandemia represiva: un borrador de tareas modestas y asequibles, para anarquistas, libertarias/os y afines, de Carlos Taibo; la creación de la red Apoyo Mutuo de Aranjuez, y Medidas sanitarias, sociales y económicas ante la actual situación, del Comité Regional de Centro de CNT.

Cambiando de tercio, les sigue un texto titulado Consenso y pacificación, que ahonda en el debate que se produjo en su momento sobre si la Constitución contiene o no ideología.

Sobre la figura de Miguel de Unamuno publicamos tres trabajos: Miguel de Unamuno y el materialismo dialéctico; Unamuno no fue a la guerra (Yosi), Miguel de Unamuno, un intelectual contradictorio (Fernando Barbero) y Mientras dure la guerra (Juan Andrés)

Después le sigue un comentario de Blenamiboà sobre el libro de Amartya Sen Desigualdad de género. La misoginia como problema de salud pública.

Y una semblanza del psiquiatra italiano Franco Basaglia, autor del ensayo La institución negada (D. M.) Cerramos el número con el poema de Caterina Gogu Nuestra vida son puñaladas, traducido del griego y comentado por Yanis Merinakis.                                            

AlTajo nº 18 marzo

AlTajo nº18 marzo

Presentación

Nos encontramos a las puertas del 8 de Marzo, Día de la Mujer Trabajadora, cuyos orígenes se remontan al 25 de marzo de 1911, cuando más de 140 jóvenes trabajadoras, la mayoría inmigrantes italianas y judías, fueron asesinadas en la fábrica  textil Triangle Shirtwaist de Nueva York por reivindicar mejoras en sus derechos laborales y la homologación salarial con los hombres.

Al igual que en años anteriores, en este 8M la CNTsale a las calles, como señala en un manifiesto que publicamos en la página siguiente, para reclamar, entre otras cosas, la equidad en los puestos de trabajo, la derogación de las reformas laborales que atentan especialmente contra las trabajadoras. Y denunciar la explotación y la vulneración de derechos en los sectores llamados «feminizados», el paro salvaje que sufren las personas trans, la indefensión en la que la ley de extranjería deja a las mujeres migrantes y la discriminación que sufren las personas racializadas en lo laboral y social.

Pero, además de en las actividades en torno al 8M, en este mes de marzo podremos participar también en al menos otras tres más organizadas por CNT-Aranjuez: el miércoles día 4, a las 20 h, en el videofórum que organizamos en nuestro local todos los meses, podremos ver el documental Héroes invisibles: afroamericanos en la Guerra Civil española. Más adelante, el viernes 13 de marzo, a las 19.30 h, en el CC Isabel de Farnesio (aula 17), presentamos el libro Londres-Sarajevo, de Isaak Begoña, con la intervención del autor. Y el 20 de marzo, también viernes, a la misma hora y en el mismo escenario, otra presentación, en este caso de La huerta y el origen de las cosas, el nuevo cómic de Rubén Uceda. Asimismo, a partir del día 6 de marzo instalaremos una exposición fotográfica sobre la fauna salvaje, que se podrá ver de 20 a 21 horas de lunes a viernes.

Pasando ya a los contenidos de este número de AL TAJO, publicamos, al hilo del 8M, en las primeras páginas, además del manifiesto de CNT, tres artículos: Estampas cotidianas de mujer, de Loba López; Educación: ¿reproducimos desigualdad o creamos algo nuevo?, de Luadebaides; y un comentario del libro La creación del patriarcado, de Gerdar Lerner, de Blenamiboá.

A los que sigue el texto de Silvestre Bellotada contra la especulación, una crónica de la plantación de bellotas en nuestra localidad el 23 de febrero.

A continuación, en La religión de los «expertos». La teología tras la técnica, su autor nos muestra diferentes enfoques concernientes al progreso técnico, las ideologías y la política.

Tomando pie en el debate sobre la eutanasia, publicamos después Por el derecho a una muerte digna, de Domingo M. A. Y tras los comentarios de libros, cerramos el número con un par de poemas de Fernando Barbero y con otro de Caterina Gogu, traducido y comentado por Yanis Merinakis.    ■

Bellotada contra la especulación

Silvestre

La gran bellotada es un proyecto cuyo objetivo era la plantación de más de 60 millones de bellotas en el territorio peninsular. En este marco, la CNT de Aranjuez organizó, el 23 del pasado mes de febrero, y con la participación de los colectivos Juventudes Comunistas, la SEO, grupo de consumo de Aranjuez y ARCO cultural, la plantación de bellotas y retamas en un encinar de incalculable valor ambiental situado en el barrio de La Montaña. Además de la plantación de las bellotas y semillas de retamas, en el programa se incluía un cuentacuentos y  una comida popular. Esta actividad congregó a más de cien personas, muchos de ellos niñas y niños. La jornada transcurrió en un ambiente festivo, y pudimos disfrutar de la observación de distintas especies de pájaros y alguna culebra.

Los objetivos de esta iniciativa no solo era regenerar ese encinar, sino preservarlo de un proyecto especulativo de desarrollo industrial y de viviendas, aprobado por el Consistorio de Aranjuez. Se trata de un bosque, en su mayor parte en regresión, de encinas centenarias y que, desafortunadamente, sufre la compactación del suelo producido por la afluencia masiva de coches los fines de semana. Esto mismo ocurría en la Casa de Campo de Madrid hace más de 40 años y la solución fue la restricción total de los vehículos al encinar.

Esta acción de febrero correspondía a la segunda fase de la bellotada. La primera se llevó a cabo en el mes de noviembre del año pasado y consistió en la recolección de bellotas (cogimos  más de 15 kilos) y semillas de retamas. Pese a que el día no acompañó, fue también un éxito de participación. Las semillas se recolectaron del  mismo encinar y se guardaron en un frigorífico a una temperatura constante de 5 grados durante dos meses. Las de retama se conservaron  en un armario. Aunque elegimos dividir la bellotada en dos partes, en realidad, ambas se pueden llevar a cabo el mismo día de la recolección con el fin de minimizar los daños causados por los animales en el periodo invernal, pues la bellota es una semilla que les gusta mucho.

También tuvimos que emplear dos procesos para poder sembrar las retamas. El primero fue el descascarillado del fruto y, posteriormente, el escaldado (para reblandecer la cubierta de la semilla), que consistió en poner agua a calentar y cuando empezó a hervir, retirar el recipiente e introducir las semillas y dejarlas hasta que el agua se enfriase.

Las bellotas se sembraron bajo la protección de las retamas y encinas, y las retamas en las zonas sin vegetación arbórea ni arbustiva.

Hay que señalar que, antes de la ejecución de cada fase, convocamos a la ciudadanía de Aranjuez a una reunión para explicarles en qué iba consistir la actividad y cómo desarrollarla, así como indicarles cuáles eran las herramientas necesarias para la siembra. Tenemos que preservar este bosque primario de la especulación enmascarada en un falso desarrollo industrial. En nuestra Comunidad hay numerosos polígonos industriales abandonados que solo han servido para la recalificación del suelo. Tampoco hemos de olvidar la fragilidad de estos ecosistemas ante los daños entrópicos y que una encina tarda unos 20 años en fructificar.

Nueva plantación en la zona de Las Aves

Silvestre

Hace cuatro años que el SOV de la CNT de Aranjuez promovió un proyecto participativo de mejora de espacios verdes urbanos en el municipio. El lugar elegido fue el barrio de Las Aves. Para la elección del lugar se tuvieron en cuenta factores como disponibilidad de agua para el riego y la degradación de la zona verde. Durante estos años se han llevado a cabo plantaciones (a raíz desnuda) de arbolado de diferentes géneros: chopos, nogales americanos, plátanos, fresnos y cinamomos. Los árboles fueron suministrados, de forma gratuita, por el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA). Las labores  de mantenimiento han consistido en regar los árboles plantados, la conservación y acolchado con restos de poda y paja de los alcorques, el tratamiento contra la clorosis férrica, y la reposición de árboles secos. El riego ha constituido un problema permanente, hasta el punto de que nos hemos visto obligados a acarrear el agua con garrafas por falta de ella en la red de riego.

Continuando con el desarrollo de esta iniciativa, CNT de Aranjuez plantó seis melias (cinamomos), donados por el IMIDRA, el pasado día 25 de enero. Se repusieron las marras (árboles secos) y se mejoró un espacio próximo abandonado. Esta especie ha sido la que mejor se ha adaptado a las condiciones del lugar.

Los cuatro años transcurridos desde que pusimos en marcha este proyecto es tiempo suficiente hacer balance de los objetivos programados. Esta iniciativa ha mejorado un espacio  muy degradado en la zona de Las Aves. Hemos configurado una nueva zona que en un principio parecía inexistente. Un claro ejemplo de ello es la plaza en la que el Ayuntamiento instaló aparatos biosaludables y arrancó los plátanos que plantamos la temporada anterior.

Por otra parte, con nuestra iniciativa, en estos cuatro años, se ha incrementado el patrimonio verde. Hemos plantado 30 árboles de cuatro géneros distintos: melia, platanus, junglans y populus. Además, velando por la sostenibilidad, las especies plantadas han sido cultivadas en el vivero de Sotopavera y no se han utilizado contenedores de plástico ni turbas porque se han plantado a raíz desnuda en la época adecuada. Y el coste de la plantación y mantenimiento para vecinos y vecinas ha sido de cero.

En cuanto a los objetivos no alcanzados con esta iniciativa, y que son parte fundamental del proyecto, debemos mencionar la falta de participación vecinal. En efecto, la colaboración de los vecinos en las labores de plantación, mantenimiento y conservación de este espacio ha sido inexistente. En otras palabras, las tareas de mejora de ese espacio degradado no han supuesto una herramienta de trabajo social, por lo que la iniciativa no ha cumplido la función educativa que contribuye a potenciar una formación medioambiental.

Inesperada reacción vecinal

El día de la plantación descubrimos que un fresno de hoja estrecha estaba arrancado en un parterre del barrio de Las Aves, debido a la rotura en la red de suministro de agua. El árbol llevaba varios días tirado en el suelo. Las medidas, aproximadas, de este fresno eran de entre 6 y 8 metros de altura y de entre 40 y 60 centímetros de perímetro. Su sistema radicular había sufrido daños considerables. Valoramos la posibilidad de recuperar el árbol y decidimos plantarlo en un parterre próximo, a una distancia mínima de 9 metros de la fachada de los edificios. De modo que terciamos el árbol (cortamos una tercera parte de la copa), cortamos las raíces dañadas y lo plantamos.

La respuesta vecinal fue sorprendente: el rechazo al intento de recuperación de un hermoso fresno por parte de las personas que llevamos cuatro años intentando mejorar sus zonas verdes. La excusa esgrimida por un vecino fue que el árbol (de hoja caduca) le iba a quitar luz a la vivienda. ¿Cómo es posible que ante un árbol arrancado y que lleva tirado más de una semana, o ante la cantidad de heces caninas que  impiden a la gente pisar las praderas no haya una contundente respuesta vecinal? Esto evidencia la falta de identificación de los vecinos con su entorno inmediato; al parecer, les da igual como se encuentre.

Pese a que resulte desalentadora la nula colaboración y sensibilidad vecinal y de la Corporación municipal, el SOV de la CNT de Aranjuez mantiene su propósito de seguir acometiendo las labores de mantenimiento del espacio verde de esta zona.                                                                        

AlTajo nº17 febrero de 2020

Presentación

El SOV de CNT Aranjuez ha impulsado diversas actividades durante el pasado mes de enero. Así, hemos salido a la plaza del Ayuntamiento con una mesa informativa sobre la pobreza energética o hemos creado un piquete en las puertas de la empresa Leroy Merlin por el despido de un compañero en Salamanca, además de plantar de nuevo árboles para la mejora del entorno urbano.

Un mes del que nos despedimos con una conferencia-debate sobre la ideología fascista, «El pueblo reaccionario», muy oportuna en los tiempos que corren, celebrada en el centro cultural Isabel de Farnesio y organizada conjuntamente con el Foro por la Recuperación de la Memoria Histórica Las Vegas. En ella intervinieron Ángel Descalzo, que habló sobre la irracionalidad del fascismo, y Roberto Prada, que se centró en el sujeto fascista.

Y en este mes de febrero, a la vista hay ya dos nuevos actos programados. El día 5, en nuestro videoforum, seguiremos recuperando la memoria histórica con el documental La batalla del Jarama y el debate posterior. Y el domingo 23, si el tiempo lo permite, saldremos al campo a plantar bellotas, la llamada bellotada.

En cuanto al contenido de este número 17 de AL TAJO, en sus primeras páginas incluimos una crónica de Silvestre, Nueva plantación en la zona de Las Aves. Una acción que se llevó a cabo el pasado 25 de enero.

Le sigue otra crónica, con el título Pensiones y trabajos para una vida digna, de Domingo M. A., que analiza el desarrollo de la huelga general del pasado 30 de enero en el País Vasco y Navarra.

Sobre el sexo de los ángeles y las constituciones sin ideología es el título del texto que ocupa las páginas siguientes, en el que su autor reflexiona sobre cuál es el trasfondo ideológico de la Constitución española de 1978.

A continuación, publicamos un texto titulado Noche y niebla, referido al 75 aniversario de la liberación de Auschwitz, el último de los campos de exterminio nazis.

Después, en nuestra sección de libros, incluimos sendos comentarios sobre dos libros de reciente publicación: Recuerdos de un libertario andaluz, de Manuel Temblador, y Geografía de Abel Paz, de Fernando Casal y María Antonia Ferrer.

Y completamos este número con un poema en prosa de Katerina Gogu, ¿Pero no hay Estado?, traducido del griego y comentado por Yanis Merinakis.

Jardinería de subsistencia

Parque Pozo de las Nieves

Silvestre

La jardinería siempre ha estado vinculada a las clases dominantes. Los jardines se construían en los palacios, pazos, cigarrales, quintas, etc. Su uso y disfrute estaba restringido a la nobleza y la alta burguesía. A mediados del siglo XIX se empezaron abrir estos espacios, que hoy denominamos jardines históricos, a la ciudadanía: el Retiro se cedió a los madrileños en la I República, y la Casa de Campo en la II República. La titularidad de muchos jardines históricos sigue siendo privada, aunque todo el mundo, en la mayoría de los casos, pueda usar estos espacios y disfrutarlos.

Es a mediados del siglo XIX cuando las clases dominantes ven la necesidad de mejorar las condiciones de vida en las ciudades y se empiezan a construir los primeros jardines públicos. Pero no es hasta los años 60 del siglo pasado cuando empiezan a hacerse los parques públicos que hoy en día conocemos en nuestras ciudades. Los núcleos urbanos próximos a las grandes ciudades se convirtieron en pueblos residenciales (de un estrato social alto) y en ciudades dormitorio, con una clase predominantemente obrera que demandaba unas condiciones de vida dignas. Los recursos públicos eran escasos y no existían, prácticamente, zonas verdes.

Estos espacios se circunscribían a algunas plazas y a pequeños parterres que estaban ajardinados en algunas manzanas de los municipios. Por regla general, estos jardincillos los plantaban los vecinos y se encargaban, directa o indirectamente, de su cuidado. Todos estos espacios no solían sobrepasar los 150 metros cuadrados y seguían un patrón parecido: en la mayoría de los casos, delimitados por un seto de aligustre,  algunos rosales, arbustos caducifolios (lilos, celindos, etc.) y plantas que traían los vecinos de sus pueblos. Hasta finales del siglo pasado, los residentes de esos municipios se preocupaban por su cuidado; había un compromiso, por parte del vecindario, de mantener estas zonas que hoy en día ha desaparecido.

Reducir costes de mantenimiento

Cuando las Administraciones locales se hicieron cargo de estas zonas tomaron la decisión de eliminar gran parte de las labores de mantenimiento para limitarse, casi exclusivamente, a automatizar el riego, segar, recortar, perfilar y limpiar; es decir, unos pocos trabajos que no requerían mano de obra especializada (jardineros). Lo primero que hicieron fue suprimir los setos, quitar los parterres de flores (había que quitar la hierba  y cavar la tierra a mano), los arbustos, los que no fueron cortados, mutilados sin importar la floración, ni la fructificación. De esta forma reducían costes en el mantenimiento. Con unos pocos operarios, que no necesitaban tener conocimientos del oficio de la jardinería, y unas pocas máquinas se podían llevar a cabo las labores de conservación de estos parterres.

Este hecho se ha generalizado en la conservación de las áreas verdes de los municipios. Tristemente, la jardinería se ha industrializado. En la mayoría de los casos, los departamentos de parques y jardines van a la reducción de costes en los mantenimientos de las áreas verdes. No tienen en cuenta el incremento de la biodiversidad, la participación vecinal, el empleo de jardineros que supone un mantenimiento adecuado, la calidad frente a la cantidad. ¿De qué sirve tener muchos metros cuadrados en mal estado, árboles que no tiene superficie foliar y arbustos sistemáticamente recortados sin importar la especie? Puede que este tipo de jardinería que no tiene en cuenta a la ciudadanía, que no demanda jardineros cualificados, donde las diferencias de mantenimiento entre las zonas verdes de las áreas ricas con las pobres son abismales, conlleve un desapego ciudadano por el estado de conservación de las zonas verdes.

Mi libertad está en las suelas de mis zapatos

Katerina Gogu

Traducción del griego y comentario de Yanis Merinakis

Mi libertad está en las suelas

de mis zapatos vagabundos.

Pongo el mundo patas arriba.

Puedo dar un garbeo 

a la hora que me plazca.

P. ej., a la hora en que depositáis vuestras dentaduras

en el vaso de agua antes de dormir

a la hora en que folláis

a la hora en que cumplís vuestras obligaciones

con vuestros hijos

con vuestra asociación

a la hora en que os han metido la idea

de que coméis salsa de huevo con limón

y coméis mierda

Y puedo caminar con mis zapatos vagabundos

sobre vuestros techos

–no como Mary Poppins, aquella

tonta de la escoba, chaval–

no cogéis mi canal

solo quienes tenemos la misma longitud de onda

gentuza cagona en el fondo lo siento

pero ahora no pierdo el tiempo con vosotros

no quiero tener nada que ver con ninguno de vosotros

vuestra libertad

está en las suelas de mis zapatos agujereados

llegará el momento en que los lameréis

y aullaréis llorando «milagro, milagro»

estos zapatos

nunca descansan ni tienen prisa

cuando termine aquí

se los pondrá Pavlos, Mirtó, calzamos el mismo número

no se gastan por muchas tachuelas que arrojéis en el camino

os golpean en mitad de la frente

llegará la hora en que corráis desesperadamente al limpiabotas

«compañeros de camino» y «desertores»

a lustrar los vuestros

pero el color

no agarrará

hagáis lo que hagáis, por mucho que paguéis

ese rojo maldito es nuestro rojo.

La libertad personal depende de uno mismo. Caterina Gogu la identifica líricamente con las suelas de los zapatos, rotas por el uso y los kilómetros de vagabundeo. Siempre están caminando, porque son universales, sirven a todos los que comparten cosmovisión revolucionaria (calzan el mismo número) y eternas: resisten impertérritas losconstantes atentados que pretenden acabar con ella (las tachuelas). Esos zapatos no son solo metáfora del propio albedrío y la iniciativa autónoma, sino también símbolo del combate y la batalla permanentes: pegan en la frente, constantemente, sin pausa.

Representan la herramienta de lucha (probablemente la ideología) que transforma el mundo (lo pone patas arriba). Mientras el resto de personas lleva una vida cotidiana saturada de rutinas y obligaciones (dormir, aparearse, criar, relacionarse, comer), la protagonista obra a su voluntad libre de compromisos. De modo que se denuncia el fraude de la vida convencional, provocado por la estafa de la doctrina dominante del bienestar social (os han metido la idea). 

A partir de ese momento, el poema adquiere una actitud muy combativa, agriada por un tono de amonestación persistente, que empuja al conjunto de la composición hacia el territorio menos sutil del panfleto. Una toma de postura tajante, que no admite matices, establece claramente dos campos: el de la libertad y el del sometimiento de quienes han renunciado a ella. Nuestra protagonista (y quienes, como ella, se han calzado zapatos vagabundos) asume con cierta arrogancia la liberación de los otros (vuestra libertad está en las suelas de mis zapatos). Hasta el punto de permitirse expedir patentes revolucionarias (nuestro rojo). Tan desesperanzada está que no puede soportar más ni seguir sacrificándose.

Ese tono de reproche surge de la urgencia que imponen el paso inexorable del tiempo y la pertinacia de una realidad que se resiste a ser transformada. Ya no está dispuesta a perder el tiempo y rompe cualquier relación con quienes, por cobardía (gentuza cagona), renuncian a su libertad. Ella vive en otra realidad que solo comparten sus compañeras. La mayoría, que no comparte longitud de onda, que no sintoniza el canal, ya no es la destinataria de versos persuasivos, sino de orgullosos reproches sin esperanza. Esos terminarán lamiendo los zapatos que desprecian.

Ya no hay fe en el apostolado. Ni siquiera entre antiguos correligionarios, que fueron en otro tiempo compañeros de camino, a quienes considera desertores. El rojo revolucionario no agarrará en esos zapatos cómodos. Los zapatos rojos están hechos para caminar por sendas incómodas.

AlTajo enero número 16

Ocio alternativo

Lilith

La gente joven nos encontramos ante un panorama desagradable, ya que se nos atosiga por parte de nuestras figuras de autoridad con críticas constantes referentes a lo que hacemos o dejamos de hacer. Entre esas críticas se encuentra nuestro empleo del tiempo libre en cuanto a instarnos a mantenernos alejados de lo más temido actualmente: drogas y casas de apuestas. Es un hecho que no es algo malo que se preocupen porque no recurramos a ese tipo de cosas. Sin embargo, y pese a ello, su preocupación resulta ser inversamente proporcional con el interés puesto en fomentar una alternativa de ocio para los jóvenes, sobre todo si no está basada en el consumismo.

Esas dos asociaciones llevan un año esperando a que les sea cedido uno de los seis locales ubicados en el sótano del Farnesio.

¿Cuáles son nuestras opciones realmente? ¿Ir a las casas de apuestas, que cada vez son más y en las que cada vez piden menos el DNI a sabiendas de que tienen a menores apostando? ¿Ir a los toros? ¿Sentarnos a ver las obras? ¿Ir al próximo mitin de Vox en Aranjuez?

No hay opción, ni maneras de que se facilite el proceso de construcción de una alternativa por medio de nuestro Ayuntamiento, el cual nos prometió a las personas jóvenes espacios para desarrollarnos. Dos ejemplos que demuestran este hecho son el Consejo de la Juventud y Listen To Us, dos asociaciones de jóvenes para jóvenes financiadas por el Ayuntamiento, y cuyo declive es evidente puesto que el interés del concejal de Juventud por las propuestas que se le hicieron en su momento bajó considerablemente una vez pasadas las elecciones.

Esas dos asociaciones llevan un año esperando a que les sea cedido uno de los seis locales ubicados en el sótano del Farnesio, un espacio con el que no nos deberíamos conformar, puesto que hay que recordar que en Aranjuez disponemos (o dispone la UGT más bien) de la Casa del Pueblo.

Promesas olvidadas por el Ayuntamiento

La Casa del Pueblo es una de otras muchas construcciones desaprovechadas que podría servir ya no solamente para solucionar parte del problema del ocio alternativo, sino también para hacer honor a su nombre, abarcando así a todo el mundo que necesitara utilizar su espacio.

Otra de las promesas caídas en saco roto es referente al skatepark [parque de patinaje], pues el Ayuntamiento hizo caso omiso a un grupo de jóvenes cuyo objetivo era movilizar el cambio de lugar del skatepark del Pozo de las Nieves y la construcción de uno nuevo en Aranjuez o en el PAU de la Montaña. La propuesta fue hecha en el año 2017 y a día de hoy el único cambio llevado a cabo es la sustitución del skatepark del Pozo de las Nieves por unas instalaciones de parkour [arte del desplazamiento por el medio urbano o natural].

No pretendo mostrarme fatalista mencionando que los dos únicos medios a los que recurren los y las jóvenes en su tiempo libre son las adicciones mencionadas anteriormente. Pero sí cabe tener en cuenta las razones de su auge o de su mera existencia dada la aparición de casos en los que jóvenes alquilan locales como los de la calle Olmos para consumir. Considero que hay otras actividades que realizamos actualmente: quedar con los amigos para comer pipas sentados en los bancos de un parque, quedarse en casa viendo una película o jugando a los videojuegos. Estas actividades no pueden ser consideradas como algo malo, excepto en un caso, en el de que sean los únicos pasatiempos que se nos presentan. Por desgracia, la consecuencia es que la mayoría tengamos que recurrir a salir del pueblo para ir a lugares de interés.

Mi intención es alentar a la juventud a redirigir las fuerzas, ganas e ilusiones depositadas hasta ahora en las instituciones hacia proyectos autogestionados, siendo  conscientes de las dificultades que se le van a presentar delegar la responsabilidad de sus propuestas al Ayuntamiento, de tal manera que se asuma el verdadero trabajo que supone llevar a cabo esos proyectos.

El árbol del cielo

El árbol del cielo

Silvestre

Pocos árboles tienen la capacidad de recubrir terrenos baldíos, en poco tiempo, como el ailanto. Esta habilidad colonizadora de la especie la hace muy común en el entorno urbano. Sin necesidad de ningún tipo de cuidados, el árbol se desarrolla de manera sorprendente llegando a alcanzar, en muy pocos años, un buen porte. Los brotes, que en algunos casos pueden alcanzar más de dos metros en un año, logran un efecto paisajístico característico de los bosques tropicales. Es un árbol excelente para controlar la erosión, fijar taludes, formación de alineaciones y colonizar zonas donde otros árboles no llegan a vegetar. Debido a su rusticidad es una especie apropiada para los entornos urbanos, tan faltos de superficie arbórea.

El ailanto está catalogado como planta invasora. En el proyecto europeo DAISIE, que ha inventariado un catálogo de más de 12.000 especies exóticas invasoras de flora y fauna, el ailanto está dentro de las  cien primeras. Esto ha repercutido negativamente en el concepto que se tiene de ella. Es un árbol demonizado por muchos sectores de la sociedad: ecologistas, jardineros, vecinales etc. En nuestro municipio está contemplado en el plan director de zonas verdes, la estrategia para el control y erradicación de este género.

No hay árboles buenos ni malos, sólo tenemos que tomar precauciones en las zonas donde los vayamos a plantar porque su rusticidad y las alelopatías que generan (sustancias que producen las plantas que impiden que vivan otras especies que no sean ellas) pueden desplazar a las existentes. Pero si tenemos solares, caminos y espacios donde lo único que crecen son los ailantos, ¿por qué los tenemos que erradicar?

En un principio, las especies naturalizadas en la Península fueron exóticas, y la mayoría de ellas se  integraron en nuestros ecosistemas, conviviendo con las autóctonas. Algunas especies que hoy consideramos invasoras estarán naturalizadas en un futuro próximo porque serán capaces de adaptarse a los nuevos cambios, y el ailanto es una de ellas. En Aranjuez podemos ver este árbol ocupando márgenes (camino de Noblejas), formando alineaciones (calle de Mariano el Artillero), en solares, en sotos donde el bosque está en regresión por la pérdida de la capa freática. En estos lugares la masa arbórea es inexistente o presenta un estado decrépito. ¿Qué sentido tiene eliminar los ailantos de estos sitios? Ninguno.

El concepto que tenemos de las plantas puede cambiar en el  futuro. Plantas como el tomate y la albahaca estaban consideras tóxicas y venenosas. Hoy en día, la hortaliza más consumida en el planeta es el tomate, y la albahaca es un ingrediente fundamental de muchas cocinas del mundo. A lo mejor es lo que puede pasar con el ailanto en un futuro no muy lejano, que deje de ser una especie invasora para convertirse en otra fundamental en nuestros ecosistemas urbanos.

Algunas características del ailanto

El ailanto (Ailanthus altissima), árbol del cielo, zumaque falso, pertenece a la familia de las simarubáceas. El nombre del género le viene de una latinización del malayo aylanto: árbol del cielo, árbol muy elevado por su rápido crecimiento en altura. Originario de China, es frecuente en el centro y sur de la Península y ya estaba naturalizado en el siglo XIX.

Se trata de un árbol que puede alcanzar entre 20 y 25 metros de altura, de porte irregular o aparasolado, de tronco único, aunque retoña muy bien de raíz. Corteza pardo-grisácea, lisa o rugosa, con bandas verticales de color más pardo. Ramas extendidas de color grisáceo y ramillas rojizas. Posee hojas muy grandes, alternas, compuestas, pinnadas, que tienen un olor fétido cuando se estrujan con las manos. Con flores unisexuales masculinas y femeninas en diferente pie de planta, o hermafroditas, de color verdoso y olor desagradable, dispuestas en panículas. El fruto es una sámara (alas membranosas con la semilla en el centro) de color amarillento o pardo rojizo en gran número y dan mucha vistosidad a la planta.

Florece en primavera, y los frutos maduran al final del verano, manteniéndose bastante tiempo sobre el árbol.

Planta muy rústica, se cría en cunetas, calles y paseos como cortavientos para evitar la erosión del suelo. De rápido crecimiento, aguanta todo tipo de climas y prefiere los terrenos ligeros. Planta que echa muchos hijuelos a gran distancia. Apropiada para las ciudades porque es bastante resistente a la polución.

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