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Ante la pandemia represiva: un borrador de tareas, modestas y asequibles, para anarquistas, libertarias/os y afines

Protesta de familiares de presxs en Italia

Carlos Taibo

Permitan un gesto de ingenuidad extrema que asume la forma de una reflexión en voz alta. Pongo aquí por escrito las que entiendo que son, en un momento crítico, las tareas mayores de las gentes que siguen creyendo en la autogestión, en la acción directa y en el apoyo mutuo. Me trae sin cuidado si esas gentes son anarquistas o no lo son. Lo he dicho mil veces: lo que importan son las conductas, y no los emperifollamientos ideológicos. Desde una conciencia clara -la de que no podemos seguir así, desunidas y, a menudo, enfrentadas-, parto de la firme convicción de que somos más, muchas más, de lo que parece y de que tenemos que movernos con urgencia. A duras penas puede ser casual que un buen número de las iniciativas de solidaridad que han cobrado cuerpo en las últimas semanas hayan decidido autodescribirse como grupos de apoyo mutuo, como si un flujo subterráneo de la historia reapareciese ahora y empezase a correr, suelto, por ahí. Si este texto les sirve de algo, mejor; si no, deséchenlo. O, por qué no, reescríbanlo a su gusto. Y pongan manos a la tarea, a las tareas. Que desde mi punto de vista son las que siguen.

Protesta de familiares de presxs en Italia

1. Ejercer la solidaridad desnuda desarrollada desde abajo, y no la forzada y, en último término, interesada. Agradecer sin dobleces la conducta de quienes despliegan, con coraje, la primera.

2. Repensar el papel de viejitos y viejitas en nuestros movimientos e iniciativas, otorgarles el relieve que merecen -que han merecido siempre- y aprovechar su sabiduría, su entrega y su tiempo.

3. Pelear por la definitiva liberación de las mujeres y, al respecto, denunciar las limitaciones del feminismo de Estado y de las reivindicaciones que poco más reclaman que una igualitaria integración de aquéllas en la sociedad creada por los hombres. La sociedad patriarcal parece llamada a pervivir aun en presencia de la deseable, y hoy por hoy lejana, igualdad formal entre mujeres y hombres.

4. Ante agresiones y recortes que se van a convertir en el pan nuestro de cada día, recuperar las prácticas del sindicalismo de combate y, entre ellas, en lugar principal, la acción directa. Extender la autogestión y, frente al capital, el mercado y sus miserias, abrir espacios autónomos desmercantilizados y despatriarcalizados. Tener presente, en suma, la dimensión de clase de la crisis. La situación no es la misma para las elites políticas y económicas, para las clases medias y para las clases populares, a menudo condenadas a trabajar en condiciones infames. Es mentira que a todas nos toque por igual. Y sería un error aceptar que, para resolver problemas muy graves, se impone acatar retrocesos sin cuento.

5. Defender lo público, pero agregar detrás de ese sustantivo los adjetivos autogestionado y socializado, no vaya a ser que, como tantas veces, lo público oculte el relieve de lamentables intereses privados y se emplee contra las gentes que son sus teóricas beneficiarias.

6. Denunciar el espectáculo de la política al uso, de la lógica de la representación, de los juegos de los partidos y de los intereses subterráneos a los que obedecen. Al tiempo, contestar frontalmente la jerarquía y la militarización, denunciar la represión (la de antaño y la de hoy) y repudiar el sinfín de formas de servidumbre voluntaria que se revelan entre nosotras en estas horas. Tomar conciencia, en suma, de que estamos ante lo que parece un ensayo general de contrainsurgencia -sin insurgencia previa, claro- que bien puede ser empleado, desde los estamentos de poder, para perfilar medidas futuras en la línea del ecofascismo.

7. Subrayar que la pandemia contemporánea ha tenido el efecto, llamativo, de reducir la contaminación planetaria, de rebajar sensiblemente el concurso de los combustibles fósiles y de imponer un freno salvaje a la turistificación. Evitar que lo que se nos ha dado de forma sobrevenida e imprevista se diluya en la nada. Propiciar, por añadidura, una contestación franca del crecimiento económico y sus tributos, y, para ello, apostar por el decrecimiento, la rerruralización, la destecnologización, la despatriarcalización, la descolonización y la descomplejización de nuestras sociedades. No tanto para esquivar el colapso que viene como para aprender a adaptarnos al escenario correspondiente.

8. Recordar una y otra vez, y actuar en consecuencia, que el escenario de muchos de los países del Sur es infinitamente más calamitoso que el nuestro, y subrayar cómo en esos países muere todos los años, por enfermedades curables, mucha más gente que la que lo hace de resultas del coronavirus. Extraer, en paralelo, las consecuencias que se derivan del carácter internacional de la pandemia, y contestar, también de manera internacional, el escenario que los poderes de siempre nos proponen.

9. Recelar de la idea de que el capital todo lo puede y todo lo controla. Ese capital sigue siendo, en muchos lugares y momentos, aberrantemente cortoplacista, poco más le preocupa que la obtención del beneficio más rápido y descarnado, y (ecofascismo aparte) carece en los hechos de un proyecto de futuro. Tomar nota, sin embargo, de lo que significa el ecofascismo recién mencionado, una perspectiva que se revela de manera incipiente y que entiende que en el planeta sobra gente, de tal manera que se trataría, en la versión más suave, de marginar a quienes sobran -esto ya lo hacen- y, en la más dura, de exterminarlos directamente.

10. Procurar el acercamiento entre las gentes que creen en la autogestión, en la democracia directa y en el apoyo mutuo. Aparcar al respecto sectarismos y debates estériles. Pensar antes en la gente común -más lúcida, a menudo, de lo que tendemos a creer- que en nuestros círculos de iniciados, y emplear al efecto los resortes que ofrecen el apoyo mutuo y la empatía con quienes sufren.

Fácil, ¿verdad?

Por el derecho a una muerte digna

Domingo M. A.

Morir con dignidad debe formar parte de una serie de derechos que no son meramente económicos. El modelo social que se ha impuesto sitúa a la economía como el centro de nuestras vidas, dejando al margen otros aspectos como la cultura, la participación ciudadana o la muerte. Y no es posible una vida digna en tanto no consigamos la garantía de una muerte digna; el derecho a una vida humana digna no se puede truncar con una muerte indigna.

El desarrollo de las tecnologías médicas ha favorecido un alargamiento de la existencia de las personas que no se ha visto, necesariamente, acompañado de una calidad de vida. Hemos conseguido añadir más tiempo a la vida, pero no más vida al tiempo. El resultado es que hoy estamos abocados a una última etapa vital desprovista de nuestro control pleno y, consiguientemente, de la dignidad a la que tenemos derecho. Porque solo con libertad es posible la dignidad, y no hay libertad plena en la vida mientras su final permanezca secuestrado.

La mayoría de las personas seguramente estaríamos de acuerdo en que morir en paz, con serenidad, pudiendo despedirnos de nuestros seres queridos, en casa, sin dolor y, si puede ser, en un suave sueño sería el ideal de una buena muerte. Evitar cuanto sea posible un final de sufrimiento insoportable es, hoy en día, y con los avances de la ciencia médica, un mínimo exigible desde cualquier planteamiento ético.

Con todo, una muerte digna es mucho más que una muerte sin sufrimiento. Para muchas personas, no es el dolor o la incapacidad lo que hace indigna una muerte, sino la negación del propio control del proceso de morir; porque no hay dignidad en la muerte –ni en la vida– sin la libertad de decidir.  

Siempre ha existido un empeño, por parte de los diferentes poderes, en mantener la muerte fuera de la esfera de la autodeterminación. No se respeta la dignidad individual si, en el caso de la muerte, se mantienen las decisiones fundamentales –el cuándo, el cómo y el dónde se produce aquella– en manos de otros, sean estos médicos, políticos, jueces o religiosos.

El significado de eutanasia

Hay quienes ven en la eutanasia un atentado contra su idea de la dignidad humana, como es el caso de la jerarquía de Iglesia católica, acostumbrada a imponer su moral al conjunto de la sociedad. También hay quienes se empeñan en presentarla como sinónimo de homicidio, de liquidación de las personas dependientes, de eugenesia, de genocidio nazi…

Ante ello, es fundamental dejar sentado de antemano el significado del término eutanasia. Un término que procede del griego: eu (buena) y thanatos (muerte). En su origen designaba una clase de muerte tranquila y sin sufrimiento, una muerte deseable, ideal, que el destino proporcionaba en pocas ocasiones. Nada que ver, por supuesto, con las cámaras de gas. Existe un acuerdo generalizado en que el sentido que se le debe dar al término eutanasia es el de una muerte indolora y rápida que se administra a una persona en situación de sufrimiento por su solicitud libre y reiterada.

A simple vista se aprecia que la eutanasia tiene que ver con el suicidio, pero se trata de conductas diferentes. Ambas son formas de muerte voluntaria, es decir, una muerte que se produce por deseo de la propia persona que muere. La diferencia técnica reside en quién da la muerte: en la eutanasia es otra persona diferente de la que muere; en el suicidio, pone fin a su vida la propia persona que desea morir. Si, en el caso del suicidio, una persona recibe ayuda, se llama suicidio asistido. Se denominan conductas eutanásicas tanto a la eutanasia como al suicidio asistido, conductas que comparten la misma fundamentación ética.

En este sentido, cabe señalar que el rechazo de un tratamiento médico por parte de una persona o de sus representantes legales no constituye un acto de eutanasia, aunque pueda conducir a la muerte. La renuncia o la no aceptación del comienzo de un tratamiento es un derecho reconocido en nuestro país desde la Ley General de Sanidad, de 1986, que reguló por primera vez los derechos de los y las pacientes. Unos derechos que se explicitaron y se ampliaron posteriormente en la Ley Básica de Autonomía del Paciente del año 2002.

Cuando la enfermedad no tiene cura y lleva indefectiblemente a la muerte, resulta plenamente comprensible la ayuda profesional para obtener la muerte cuando la vida ya no es un bien para la persona enferma, que es, por cierto, la única que puede juzgar el valor de su propia vida. Llegado el caso, la buena práctica de la medicina debe permitir la muerte sin empecinarse en prolongar una vida de sufrimiento sin objetivo, lo que se llama el encarnizamiento terapéutico.

La eutanasia y el Código Penal

El tratamiento legal de la eutanasia y del suicidio en nuestro país difiere según las personas que intervienen en ambas conductas: mientras que desde el Código Penal de 1848 el suicidio no es un delito y el o la suicida es impune –es decir, que nadie podría ser perseguido tras un intento de suicidio fallido–, la eutanasia y las diferentes formas de colaboración al suicidio son conductas ilícitas tipificadas en el artículo 143 del vigente Código Penal de 1995, que modificó sustancialmente lo previsto en el anterior sobre el suicidio y la colaboración al suicidio.

Según el apartado 4 del artículo 143 del Código Penal, las conductas altruistas movidas por la compasión ante el sufrimiento ajeno y llevadas a cabo a petición de la víctima, están castigadas con penas de 6 meses a un año de prisión en el caso de colaboración no ejecutiva, y de 18 meses a 3 años en el caso de ejecutar la muerte. Pero dado que las penas de prisión inferiores a dos años se conmutan por arrestos de fin de semana o multa, incluso por trabajos en favor de la comunidad, el resultado es que ni la colaboración al suicidio ni la eutanasia supondrían penas de cárcel para el autor o la autora, salvo en caso de reincidencia.

El debate de la eutanasia

Aunque hay quien sostiene que la eutanasia no es una reivindicación de la sociedad y que esta no está preparada para abordar un debate al respecto, lo cierto es que en cuantas ocasiones se ha preguntado a los y las profesionales sanitarios y a la ciudadanía en general sobre la dignidad de la muerte, las respuestas contradicen esa opinión negacionista.

Diferentes encuestas hechas desde el año 2002 revelan que una amplia mayoría de la ciudadanía apoya que se despenalice la muerte asistida y se regule con garantías. Las más recientes, elaboradas por Metroscopia el año pasado y por Ipsos en 2018, elevan el apoyo al 87% y 85% de la población, respectivamente. Por su parte, una encuesta europea elaborada por Ipsos Mori para The Economist en 2015 cifró este apoyo en un 78%.

En noviembre de 2018, el Colegio de Médicos de Bizkaia publicó una encuesta entre sus colegiados –la única de este estilo en España–, que eleva el apoyo a la eutanasia entre estos profesionales al 86%. Además, dos de cada tres aseguraron que no se acogerían a la cláusula de objeción de conciencia.

Y, en abril de 2019, el Colegio Oficial de Enfermería de La Rioja presentó los resultados de una encuesta sobre la eutanasia entre sus colegiados. En este caso el apoyo a despenalizar la muerte asistida también era abrumador: el 81% de las personas consultadas se mostró a favor de legalizar la eutanasia.

En conclusión, los estudios llevados a cabo en nuestro país respecto a la libre disposición de la propia vida en caso de enfermedad o sufrimiento evidencian un acuerdo social mayoritario que, además, aumenta a medida que pasa el tiempo, superando el grado de consenso de otras leyes aprobadas inicialmente con menor aceptación social.

El testamento vital

Lo que caracteriza el marco de relaciones sanitarias en España es la emancipación de los y las pacientes y el reconocimiento de su capacidad para decidir en exclusiva sobre aspectos de su vida y salud. Este derecho de autonomía personal es el principal derecho sanitario, pues reconoce la capacidad de tomar decisiones libres sobre todos los aspectos relacionados con la propia salud.

Por otra parte, la decisión de los y las pacientes solo puede ser verdaderamente libre si está basada en un conocimiento veraz de la situación, en una adecuada información por parte del profesional. El derecho a la información sanitaria es fundamental, previo al ejercicio de la autonomía, y está recogido en el capítulo segundo de la Ley de Autonomía del Paciente.

Pero a pesar de ello, la información a los y las pacientes, una labor esencial en el ejercicio de la medicina, lamentablemente es aún una de las mayores asignaturas pendientes de la práctica médica, especialmente en la fase final de la vida. En esta fase, la actitud más común del cuerpo sanitario es la que se conoce como «conspiración del silencio», es decir, la ocultación de la verdad, a veces con la complicidad de la misma familia, que priva a la persona enferma a decidir libremente.

Es importante recalcar que el derecho a rechazar una medida sanitaria, sea para no aceptarla, sea para retirarla una vez iniciada, no está limitado por la gravedad de las consecuencias, ni por el tipo de medidas, aunque ello suponga una muerte segura. Las leyes no hacen salvedades, no distinguen entre medidas ordinarias o extraordinarias, proporcionadas o no, tratamientos o cuidados, sino que establecen de forma taxativa que se debe respetar la voluntad de los y las pacientes.

En este sentido, existe otro modo previsto en las leyes para asegurar que los y las pacientes puedan decidir sobre su persona incluso en situación de incapacidad: el llamado testamento vital o Documento de Instrucciones Previas. Mediante este documento, una persona mayor de edad, capaz y libre, manifiesta anticipadamente su voluntad, con objeto de que esta se cumpla en el momento en que llegue a situaciones en cuyas circunstancias no sea capaz de expresarla personalmente, sobre los cuidados y tratamiento de su salud o, una vez llegado el fallecimiento, sobre el destino de su cuerpo o de sus órganos.

Por mandato de esta ley, cada comunidad autónoma reguló el procedimiento para otorgar el testamento vital, con diferencias en la denominación, la forma de hacerlo y de registrarlo. En concreto, en la Comunidad de Madrid se puede tramitar la solicitud de este documento en todos los hospitales públicos y en muchos centros de salud.

El testamento vital es el mejor instrumento para, en caso de que no exista ninguna posibilidad de que la enfermedad remita, protegernos frente a posibles excesos «conservacionistas» del médico que nos asista. Porque el derecho de cualquier persona a rechazar un tratamiento que prolonga una situación sin salida, puede chocar con un médico que considere que lo que piden los familiares no es lo mejor para el paciente, y que decida adoptar el papel de «defensor» de la vida de «su» paciente. Y si no hay constancia documental, puede privar al paciente de un derecho a ser representado y a los familiares o allegados el de no traicionar a su ser querido.

Por añadidura, la generalización del testamento vital evita a las familias tener que tomar decisiones a veces difíciles desde el afecto; y es, en todo caso, un primer paso para la asunción del protagonismo de una persona sobre el final de la vida.

La lucha por la muerte digna

La idea de una muerte digna como discurso reivindicativo, de la disponibilidad de la propia vida, apareció pública y organizadamente en España en los años 80 con la creación de la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD), cuyas finalidades eran, por un lado, promover el derecho de toda persona a disponer con libertad de su cuerpo y de su vida, y a elegir libre y legalmente el momento y los medios para finalizarla; y por otro, defender, de modo especial, el derecho de los enfermos y enfermas terminales a, llegado el momento, morir pacíficamente y sin sufrimientos, si fuera este su deseo expreso.

En 1986, el Gobierno de Felipe González aprobó la Ley General de Sanidad que, como se ha indicado, establece la primera carta de derechos de los pacientes, entre ellos el de negarse a un tratamiento. En esos años aparecieron en España las primeras unidades de cuidados paliativos. Pocos años después DMD aparece como referente social en el debate, especialmente en círculos académicos e intelectuales, hasta 1998, cuando la muerte de Ramón Sampedro impacta a la sociedad española provocando un interés desconocido hasta entonces.

Ramón Sampedro, marinero gallego, se quedó tetrapléjico en 1968, con 25 años de edad, tras fracturarse el cuello al lanzarse al mar desde unas rocas. Tras permanecer  25 años en cama solicitó autorización en un juzgado de Barcelona para que le fueran suministrados los fármacos necesarios para aliviar sus sufrimientos físicos y psíquicos asumiendo los riesgos con base en su derecho a no ingerir alimentos, autorización que le fue denegada por motivos formales. El mismo resultado tuvo su recurso al Tribunal Constitucional y al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. También la Audiencia de A Coruña estableció que no tenía derecho a solicitar tal ayuda, por ser un delito tipificado en el Código Penal. Así las cosas, en enero de 1998 Ramón Sampedro puso fin a su vida ingiriendo cianuro potásico. Su cuidadora, Ramona Maneiro, fue detenida y acusada de cooperación necesaria al suicidio, pero fue puesta en libertad por falta de pruebas. Años más tarde, cuando el delito había prescrito, reconoció haber ayudado a Sampedro. Influyeron en que no se le persiguiera el ambiente social mayoritariamente a favor de Ramón Sampedro y la campaña de autoinculpación que se desarrolló.

Otro hecho con gran repercusión se produjo en marzo de 2005, cuando el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Manuel Lamela, difundió en los medios de comunicación que en el servicio de urgencias del Hospital Severo Ochoa de Leganés se había sedado irregularmente a 400 pacientes con resultado de muerte (homicidio masivo). Tras un proceso de acusación mediático y la elaboración de hasta seis informes técnicos contradictorios entre sí, más de dos años después, el Juzgado de Instrucción número 7 de Leganés dictó una sentencia absolutoria que, no obstante, hablaba de mala praxis. En enero de 2008, la Audiencia Provincial de Madrid obligó a suprimir toda mención a la supuesta mala praxis. Ni el consejero Lamela y la presidenta Esperanza Aguirre se disculparon nunca.

El resultado de este escándalo mediático fue un fuerte ataque contra la sanidad pública que dinamitó la confianza médico-paciente y desvió la atención de la privatización del sistema madrileño de salud. A la vez, se frenó el debate sobre la eutanasia retrotrayéndolo al ya muy superado sobre la legitimidad de la sedación terminal.

Además de los tremendos perjuicios personales al doctor Luis Montes, anestesista y coordinador del Servicio de Urgencias (fallecido hace casi dos años), y al equipo del hospital, que fueron centro de las críticas, el daño social fue enorme. Se colocó al doctor Montes en el centro de una campaña de acoso que sirvió de presión y amenaza para otros centros y otros médicos, y las sedaciones en la agonía se redujeron drásticamente en todos los hospitales del Estado.

En abril del año pasado cobró fuerza el debate sobre la eutanasia cuando saltó a los medios de comunicación el caso de María José Carrasco, de 69 años, que padecía  esclerosis múltiple desde 1989, una enfermedad degenerativa que en los últimos diez años la hizo dependiente para todas las actividades de su vida diaria. A causa de los sufrimientos que le producía la enfermedad, María José, en plenitud de sus facultades mentales, había expresado de forma reiterada y firme su voluntad de morir. Incapaz de mover las manos, solicitó la ayuda de su marido, Ángel Hernández, para ver cumplido ese deseo de poner fin a su vida. El acto de Ángel Hernández de ayudarla solo puede interpretarse como un acto de amor que no debería recibir ningún reproche penal. Por el contrario, en la actualidad,  Ángel Hernández se enfrenta a una condena de hasta 10 años de cárcel si se le aplicase con rigor el mencionado artículo 143 del Código Penal.

Avanzar en la muerte digna

La aspiración a morir con dignidad ha de ser regulada legalmente para que todas las personas tengamos la seguridad de que única y exclusivamente nosotras podamos disponer de nuestra vida, con ayuda profesional en las circunstancias que se establezcan previamente. Frente a la voluntad de morir de una persona, la respuesta no puede ser otra que el respeto, el apoyo y el acompañamiento.

El derecho a morir con dignidad debe ser una conquista más de libertades para la población, con algunas características que lo diferencian de otros derechos civiles. Nadie sabemos si finalmente nos veremos en la necesidad de tomar la decisión de morir, pero la mayoría de las personas, en tal circunstancia, deseamos una muerte rápida e indolora mediante una inyección letal o un medicamento adecuado. Esta realidad exige una respuesta distinta a la de mirar para otro lado, como es la reforma del Código Penal en el sentido de despenalizar la eutanasia y el suicidio asistido.

El pasado 11 de febrero, por fin, el Parlamento aprobó la admisión a trámite del proyecto de Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia. Un intento previo quedó paralizado en la Mesa del Congreso por el filibusterismo de Ciudadanos y PP para evitar una votación para la que había mayoría absoluta. De aprobarse esta ley de eutanasia, nuestro país se acercaría en derechos a sus vecinos de Holanda, Bélgica y Luxemburgo, pioneros a escala mundial en adoptar una ley de eutanasia.

Ahora cabe esperar que la ley pueda tramitarse con normalidad. Y también que su texto mejore en algunos aspectos durante el proceso de debate y enmiendas.

Fuente: Qué hacemos para conseguir que la lucha por una vida digna incluya la exigencia de una muerte digna, de Luis Montes, Fernando Marín, Fernando Pedrós y Fernando Soler (Ediciones Akal).         

Dos poemas de Fernando Barbero

Extendiendo la Idea

Los ríos y el bosque los veían pasar

de pueblo en pueblo alimentando la rebeldía

Viajaban a pie o en carretas amigas

Entraban en el bar de la plaza y pedían una jarra

Buscaban los corazones indignados y revolucionarios

y les hablaban de la Idea, de que eran muchos,

de la red solidaria, del mundo que llevamos dentro,

de la lucha que se avecinaba y de la justicia social

Les mostraba filósofos, libros, cultura, otra historia

Exponían las luchas de otros que eran como ellos

Y la anarquía germinaba en tierra fértil

extendiéndose por la Andalucía jornalera

Cuando partían, en el pueblo quedaba un grupo

reducido en número y poderoso en intención:

eran maestros, albañiles o labradores

y dejaban sus casas para conseguir todo 

A veces, vencemos

Nos lo dicen quienes interpretan la historia:

«jamás vencisteis y nunca ganaréis»

Nos llegan las voces y los ecos

de las batallas, de los combates

Y en los libros mencionan los nombres

de los vencedores: generales, reyes y políticos

Nunca hablan de quienes lucharon

y murieron: soldados y trabajadores

Jamás hablan de quienes empuñaron las armas

e hicieron justicia con los tiranos

Nunca hablan de Angiolillo, Mateu o Durruti

Los nombres que se silencian atruenan

con sus inmortales sílabas

Quico Sabaté, Facerías, Pasos Largos, Ascaso…

pusieron sus pies en el suelo y 

asestaron golpe tras golpe al poder

Laureano Cerrada, Mateo Morral, Pardiñas, Ponzán…

Vuestro recuerdo ha llegado hasta mí

una noche frente a una montaña    

y yo lo transmito para que prosiga

sin detenerse, sin descanso

La creación del patriarcado

Blenamiboá

Gerda Lerner, en su libro La creación del patriarcado (Barcelona, Crítica, 1990), parte de la idea de que el patriarcado es un sistema histórico y también de que el registro del pasado ha sido llevado a cabo por la élite masculina. Este hecho ha dado lugar a que a lo largo de la historia una parte de la sociedad ha escrito e interpretado aquello que le convenía, omitiéndose la historia de las mujeres e identificando la perspectiva masculina con lo que es común a todo ser humano. Se apoya en diferentes estudios antropológicos, lingüísticos, arqueológicos y en los estudios del Antiguo Testamento, en la obra de Aristóteles y otros autores.

La apropiación de la capacidad reproductiva de las mujeres, así como el control de su sexualidad, son el origen del patriarcado y son anteriores a la formación de la propiedad privada: «La familia patriarcal es la forma en que se constituye el estado arcaico. La familia patriarcal es la célula de la que nace el amplísimo sistema de dominación patriarcal. La dominación sexual subyace a la dominación de clases y de razas».

Esta historiadora y escritora analiza la obra de Engels y reconoce sus contribuciones al señalar la conexión entre cambios estructurales en las relaciones de parentesco, cambios en la división de trabajo y cambios en la posición que ocupan las mujeres en la sociedad; también al demostrar la conexión entre propiedad privada, matrimonio monógamo y prostitución; al señalar la relación entre el dominio económico y político de los hombres con el control de la sexualidad femenina; y al situar la derrota histórica de las mujeres en el periodo histórico de la formación de los estados arcaicos. Engels dio historicidad al acontecimiento del patriarcado. 

Gerda Lerner habla del género como construcción social, se apoya en los estudios de los antropólogos Lèvi-Strauss y Gayle Rubin. Rechaza la existencia de una dicotomía inamovible entre hombres y mujeres, y critica el maternalismo feminista. Y respecto a los roles en función del género, señala que el primer papel asignado a las mujeres fue ser intercambiadas en transacciones matrimoniales.

Con respecto a la existencia de alguna sociedad matriarcal a lo largo de la historia,  Lerner analiza las obras de diferentes antropólogas y escritoras feministas y concluye: «No existe ni una sola sociedad que conozcamos donde el colectivo femenino tenga el poder de adoptar decisiones sobre los hombres o donde las mujeres marquen las normas de conducta sexual o controlen los intercambios matrimoniales». Señala también que matrilinealidad y matrilocalidad no son sinónimos de matriarcado.

«Podemos expresar mejor la complejidad de los diferentes niveles de dependencia y libertad femeninos si comparamos a cada mujer con su hermano y pensamos en como difieren las vidas y oportunidades de una y otro». 

Tener algunos privilegios dentro del sistema patriarcal gracias al poder económico nos lleva a una errada percepción de libertades femeninas y al tema de que el sistema patriarcal solo puede funcionar gracias a la cooperación de las mujeres.  Razones por las que las mujeres han cooperado con el patriarcado a lo largo de los 4.000 años de su historia han sido el modelamiento psicológico para interiorizar la idea de la propia inferioridad; la ignorancia de su propia historia de luchas y logros; las dificultades para desarrollar la solidaridad femenina por encima de lazos familiares que las subordinaban a sus parientes masculinos; su adoctrinamiento desde la primera infancia, y su mantenimiento en una etapa infantil de estar protegida siempre a lo largo de su vida por diferentes figuras masculinas.

Conclusiones

Nuestra herencia cultural es un sistema de símbolos donde los hombres se apoderaron de las definiciones, de los símbolos femeninos y elaboraron sistemas androcéntricos para explicar el mundo. Este relato de la historia no puede ser superado simplemente añadiendo a las mujeres ni tratando de incluir el pensamiento femenino dentro del marco patriarcal. 

La humanidad está formada por hombres y mujeres a partes iguales. La importancia de la labor de reestructurar de forma radical nuestro pensamiento viene de la necesidad de conservar nuestro pasado colectivo y reinterpretarlo para el presente, para definirnos y explorar los límites de nuestras posibilidades como seres humanos.

Si el patriarcado no es un proceso natural, sino que tiene un inicio en la historia, puede acabarse con él.

AlTajo nº 18 marzo

AlTajo nº18 marzo

Presentación

Nos encontramos a las puertas del 8 de Marzo, Día de la Mujer Trabajadora, cuyos orígenes se remontan al 25 de marzo de 1911, cuando más de 140 jóvenes trabajadoras, la mayoría inmigrantes italianas y judías, fueron asesinadas en la fábrica  textil Triangle Shirtwaist de Nueva York por reivindicar mejoras en sus derechos laborales y la homologación salarial con los hombres.

Al igual que en años anteriores, en este 8M la CNTsale a las calles, como señala en un manifiesto que publicamos en la página siguiente, para reclamar, entre otras cosas, la equidad en los puestos de trabajo, la derogación de las reformas laborales que atentan especialmente contra las trabajadoras. Y denunciar la explotación y la vulneración de derechos en los sectores llamados «feminizados», el paro salvaje que sufren las personas trans, la indefensión en la que la ley de extranjería deja a las mujeres migrantes y la discriminación que sufren las personas racializadas en lo laboral y social.

Pero, además de en las actividades en torno al 8M, en este mes de marzo podremos participar también en al menos otras tres más organizadas por CNT-Aranjuez: el miércoles día 4, a las 20 h, en el videofórum que organizamos en nuestro local todos los meses, podremos ver el documental Héroes invisibles: afroamericanos en la Guerra Civil española. Más adelante, el viernes 13 de marzo, a las 19.30 h, en el CC Isabel de Farnesio (aula 17), presentamos el libro Londres-Sarajevo, de Isaak Begoña, con la intervención del autor. Y el 20 de marzo, también viernes, a la misma hora y en el mismo escenario, otra presentación, en este caso de La huerta y el origen de las cosas, el nuevo cómic de Rubén Uceda. Asimismo, a partir del día 6 de marzo instalaremos una exposición fotográfica sobre la fauna salvaje, que se podrá ver de 20 a 21 horas de lunes a viernes.

Pasando ya a los contenidos de este número de AL TAJO, publicamos, al hilo del 8M, en las primeras páginas, además del manifiesto de CNT, tres artículos: Estampas cotidianas de mujer, de Loba López; Educación: ¿reproducimos desigualdad o creamos algo nuevo?, de Luadebaides; y un comentario del libro La creación del patriarcado, de Gerdar Lerner, de Blenamiboá.

A los que sigue el texto de Silvestre Bellotada contra la especulación, una crónica de la plantación de bellotas en nuestra localidad el 23 de febrero.

A continuación, en La religión de los «expertos». La teología tras la técnica, su autor nos muestra diferentes enfoques concernientes al progreso técnico, las ideologías y la política.

Tomando pie en el debate sobre la eutanasia, publicamos después Por el derecho a una muerte digna, de Domingo M. A. Y tras los comentarios de libros, cerramos el número con un par de poemas de Fernando Barbero y con otro de Caterina Gogu, traducido y comentado por Yanis Merinakis.    ■

8M: Estampas cotidianas de mujer

Loba López

Es una niña, dijo, yo quería un macho, la vistes de rosa, la pones lazos y vestidos, la peinas con trenzas muy apretadas, qué mona, cuidado está creciendo, dijo, le han salido tetas, qué rara está con las tetas y esas patitas tan flacas, es fea, dijo, no llegará a ninguna parte, dijo, para qué va a estudiar, mejor se casa y tiene hijos, pero a ver si encuentra un marido, está muy delgada, dijo, se ha echado novio, ya la tenemos colocada, que se case antes de que se quede embarazada, eso nunca, mi honor es lo primero, mira que es rara mi mujer, dijo, tiene las tetas grandes y las piernas flacas, pero me pone, me pone mucho, qué asco cuando tiene la regla y ahora que está embarazada ni tocarla, qué grima me da, dijo.

Las trenzas me aprietan, el vestido me resulta incómodo, yo solo quiero jugar y se me ven las bragas, los chicos se ríen y ese balón parece tan divertido, pero tengo que estar sentada con las piernas juntas y las manos sobre el regazo, me están saliendo unos bultos en los pecho que me duelen, y pelos, qué vergüenza, mamá me dice que pronto seré mujer, yo no quiero, quiero jugar al fútbol y montar en bici, los chicos me miran y me hacen sentir extraña, también me insultan, me llaman «patilarga», me meten mano riendo, uno me ha dicho que si quedamos, y como papá me ha dicho que tengo que casarme, quedo con él, me caso y tengo hijos, pero yo quiero jugar al fútbol y estudiar y me siento muy pequeña.

Mira esta guarra con la falda corta y la blusa pegada, está buscando guerra, cuando nos quedemos solos, la entro, dijo, ella no lo sabe, pero está deseando que se la meta a fondo, un buen pollazo necesita, dijo, ahí va, la tengo a tiro, voy al ataque, venga, cerda, que te va a gustar, se me resiste la muy cabrona, eso me gusta, es dura de pelar, jajajaja, venga que te rajo las bragas, qué puta, me ha pegado un mordisco, ahora verás, al suelo con ella, la sujeto, dijo, la sujeto y se la meto, así a la fuerza, anda, ahora disfruta zorra, cómo chilla, le tapo la boca, que nos pueden oír, le doy una hostia y se calla, dijo, hala, ya está, qué asco de tía, tiene el culo caído, dijo.

Siempre me está mirando, ya se lo he contado a los compañeros porque tengo miedo,  y se ríen, dicen que a ver qué le habré dicho al pobre, que no me ponga la falda corta, ni la blusa pegada, que le estoy provocando, me gusta mi falda, me gusta ir como yo quiero, pero tendré que tomarlo en cuenta, hoy está muy raro, me mira más de lo normal, qué ganas de irme, pero tengo que acabar y ya todo el mundo se está yendo, solos, yo sigo a lo mío, joder, que viene hacia aquí, no me da tiempo a irme, le tengo encima, le huele el aliento, y sus manos me están sobando sudorosas, qué asco, me hace daño, me retuerce los pezones, me abre las bragas, cuantas manos tiene, le muerdo y me tira al suelo, el techo con los fluorescentes colgando, grito, me duele, escuece, tengo sangre en la boca, en mi interior, se me rasga algo, pierdo la noción del  tiempo, jadeos y empujones, jadeos, empujones… 

Querida oyente, ponte crema, depílate, cuida tu pelo, mejor largo, que a ellos les gusta largo y sedoso, dijo, sé limpia, cuidado con los olores íntimos, que pueden molestar, ten a raya la celulitis, que es muy antiestética, y las estrías, date crema, date crema, dijo, hay que controlar la flacidez, serás admirada por ellos y envidada por tus amigas, un buen cuerpo, ahora con curvas, mañana muy delgado, ahora ponte tetas, dijo, ya no se llevan, quítate los implantes, el culo, bien trabajado, guapa sí, como nosotros queremos, dijo, si no, no eres nada, te dictamos cómo hacerlo, hoy esto mañana, lo otro, estate atenta, imita a las celebritys, dijo.

Estoy muy delgada, no tengo tetas, se ríen de mí, qué curvas tiene Lucía, mañana vamos a la piscina, no me he depilado, me paso la cuchilla y ya está, aunque luego me salgan de punta, he engordado, tengo «michelines», qué asco me doy, no puede verme en el espejo, no quiero que me vean desnuda, así que le digo que estoy cansada, he visto que puedo ponerme tetas y pagarlo en «tropecientosmil» cómodos plazos, ahora se lleva tener culo, voy a comprarme unos pantalones con relleno, joder, qué ansiedad tengo, me como el paquete entero, lo he vuelto a hacer, tengo que vomitar, ya voy a dejar de comer, debo ser perfecta y eso.

Eh, señora, dijo, haga el favor de quitarse de en medio, está usted molestando, dijo, qué torpe, cómo es que conduce un taxi, es mujer y vieja, lo menos tiene 50 años, y está gorda, cómo va a llevar un taxi, dijo, señora, le digo que se quite, no ve que necesito aparcar, mujer tenías que ser, están muy subiditas con esto del feminismo, se creen que pueden hacer lo mismo que nosotros, y eso sí que no, cada uno a lo suyo, dijo, porque si no, esto es un sindiós, les ha dado por estudiar y qué se creen, que van a llegar a presidentas del Gobierno, cada uno a lo suyo, dijo, ellas están bien en casa, como siempre ha sido y será, dijo.

Hoy empiezo en el trabajo, estoy muy nerviosa, soy la única mujer, todos me están mirando, son amables, menos uno, que me dice que no me da un beso de saludo porque las feministas no queremos besos, mal empezamos, sé que les extraña mi edad, ahora hay más jóvenes que hacen este trabajo, pero antes era muy raro, tengo más títulos que ellos, más experiencia y me siento incómoda, como si fuera inferior, que no lo soy, ¿o son ellos los que tienen miedo?, pudiera ser, tengo que demostrar que valgo, me pongo las pilas, comienzo a dar órdenes, imposto un poco la voz para impresionar, ¿pero qué estoy haciendo? Que se pase pronto el día, que no se me note.

Y sigue…

AlTajo nº17 febrero de 2020

Presentación

El SOV de CNT Aranjuez ha impulsado diversas actividades durante el pasado mes de enero. Así, hemos salido a la plaza del Ayuntamiento con una mesa informativa sobre la pobreza energética o hemos creado un piquete en las puertas de la empresa Leroy Merlin por el despido de un compañero en Salamanca, además de plantar de nuevo árboles para la mejora del entorno urbano.

Un mes del que nos despedimos con una conferencia-debate sobre la ideología fascista, «El pueblo reaccionario», muy oportuna en los tiempos que corren, celebrada en el centro cultural Isabel de Farnesio y organizada conjuntamente con el Foro por la Recuperación de la Memoria Histórica Las Vegas. En ella intervinieron Ángel Descalzo, que habló sobre la irracionalidad del fascismo, y Roberto Prada, que se centró en el sujeto fascista.

Y en este mes de febrero, a la vista hay ya dos nuevos actos programados. El día 5, en nuestro videoforum, seguiremos recuperando la memoria histórica con el documental La batalla del Jarama y el debate posterior. Y el domingo 23, si el tiempo lo permite, saldremos al campo a plantar bellotas, la llamada bellotada.

En cuanto al contenido de este número 17 de AL TAJO, en sus primeras páginas incluimos una crónica de Silvestre, Nueva plantación en la zona de Las Aves. Una acción que se llevó a cabo el pasado 25 de enero.

Le sigue otra crónica, con el título Pensiones y trabajos para una vida digna, de Domingo M. A., que analiza el desarrollo de la huelga general del pasado 30 de enero en el País Vasco y Navarra.

Sobre el sexo de los ángeles y las constituciones sin ideología es el título del texto que ocupa las páginas siguientes, en el que su autor reflexiona sobre cuál es el trasfondo ideológico de la Constitución española de 1978.

A continuación, publicamos un texto titulado Noche y niebla, referido al 75 aniversario de la liberación de Auschwitz, el último de los campos de exterminio nazis.

Después, en nuestra sección de libros, incluimos sendos comentarios sobre dos libros de reciente publicación: Recuerdos de un libertario andaluz, de Manuel Temblador, y Geografía de Abel Paz, de Fernando Casal y María Antonia Ferrer.

Y completamos este número con un poema en prosa de Katerina Gogu, ¿Pero no hay Estado?, traducido del griego y comentado por Yanis Merinakis.

En esta epoca crucial para España, ¡Orad por España!

Angel Caído

El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, en una entrevista recogida por Europa Press, manifiesta sentir “inquietud” ante la formación de un Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos; atisba “un futuro incierto” y pide estar “muy alerta” para que se mantenga la clase de religión y los conciertos a los colegios (business is business). Afirma en dicha entrevista que “la situación actual, a mí me produce mucha perplejidad y un horizonte muy incierto. Yo pido al Señor que acierte en la formación del Gobierno y después en la gobernación diaria del Gobierno ya constituido, pero tengo inquietud“.

Para el presidente de la Conferencia Episcopal, en España existen “cuatro o cinco partidos de ámbito nacional con consistencia“, pide recuperar el “espíritu” de la Transición y espera que no se formen bloques (lo de Vox, PP y Ciudadanos debe ser la reencarnación del Espíritu Santo). “Pediría que el espíritu de la Transición, que es de diálogo, de confianza recíproca, de reconciliación, no se olvide, porque si no, es muy difícil poder convivir los distintos” (imagino que se referirá al “dialogo” que en el período de la transición permitió la firma del concordato con la Santa Sede en términos tan favorables a la iglesia católica). Sí señor Blázquez, pediremos al Gobierno diálogo y que tome como ejemplo el que la Iglesia ha mantenido con los que han sufrido las prácticas pederastas de sus curas.

Por otra parte, en una carta a toda la diócesis de Valencia, de fecha 4 de enero, el arzobispo Antonio Cañizares Llovera afirma que “nos encontramos en España con una situación crítica, de verdadera emergencia”.

En una charla con un “señor muy importante de España, de gran sabiduría, lucidez y experiencia”, cuya identidad no desvela, le preguntaba el arzobispo “¿Qué podemos y debemos hacer los cristianos, la Iglesia?“, a lo que éste “señor” le respondía con toda sinceridad y sentido católico de la vida: “que testimonie a Jesucristo, en obras y palabras […] para construir un mundo nuevo con hombres y mujeres nuevos, con mentalidad nueva, una España nueva, que esto cambiará el mundo y nuestra España” (¿sería este señor importante la reencarnación de Durruti? Libertarios alerta).


En estos tiempos de secularización y de eclipse de Dios […] es tiempo de oración […] la renovación y edificación de nuestra España [no] serán posibles si no oramos. Todos debemos orar […] Es preciso, absolutamente necesario, como nos dice Jesús, orar en todo tiempo y no desfallecer […] por eso pido encarecidamente y me pongo de rodillas … [para que] mientras no se aclare el futuro incierto que vivimos ahora en España […] en todas las Iglesias se […] eleven oraciones especiales por España […] La situación urge y apremia […]”.


OS LO REPITO: ORAD POR ESPAÑA. ¡Gracias a todos!

Si señor arzobispo, nosotros también tenemos miedo, miedo de que, al final, como siempre, con gobiernos de derechas o de izquierdas, todo siga igual, pero más igual para unos que para otros, para los de siempre. Por eso, me he tomado la libertad de seguir su consejo, y rezar a su Dios para que algún día la asignatura de religión sea de carácter voluntario para los estudiantes, sin que haya una asignatura alternativa ni la nota sea computable a efectos académicos. Para que sólo adoctrinen a aquellos que quieran se adoctrinados.

Voy a rezar a su Dios para que, algún día, se recuperen los bienes inmatriculados (inscritos en el Registro de la propiedad) indebidamente por la Iglesia.

Voy a rezar a su Dios para que, algún día, la Iglesia católica no esté por encima de la Ley, ni disfrute de privilegios que atentan contra el principio de legalidad y de igualdad. Por un Estado aconfesional real.

Voy a rezar a su Dios para que, algún día, se blinde la educación pública como eje vertebrador del sistema educativo. Si, ya sé, eso va en contra del negocio, pero usted ya sabe, los rojos no tenemos conciencia.

Voy a rezar a su Dios para que, algún día, no se sufraguen con fondos públicos a los colegios concertados que no garanticen la inclusión y la eliminación de la segregación escolar por las condiciones de origen de los estudiantes, por sus necesidades educativas especiales o por sexo.

Voy a rezar a su Dios para que, algún día, se garantice la gratuidad real y efectiva de la educación obligatoria, libros, material escolar y comedor, durante todas las etapas para familias en situación de vulnerabilidad socioeconómica; así como a potenciar la educación afectivo-sexual dentro del sistema educativo, conforme a un enfoque de derechos, de igualdad y libertad.

Voy a rezar a su Dios para que, algún día, se revise el papel de la mujer en la Iglesia. Es el propio Instrumento de trabajo preparatorio del Congreso de Laicos 2020, promovido por la Conferencia Episcopal Española, que se celebrará del 14 al 16 de febrero en Madrid, el que advierte del “escaso protagonismo de la mujer” en la Iglesia. Este texto, Instrumentum Laboris, recoge las aportaciones de 2.485 grupos, integrados por más de 37.000 personas, de toda la geografía española.

Dios es Amor“, repiten insistentemente los católicos. “Dejad que los niños se acerquen a mí”, se puede leer en las escrituras que dijo Jesús. Pero ¿se ha entendido bien este mensaje en el seno de la Iglesia? En el citado Instrumento se pide que, como Iglesia, “se reconozcan los pecados de algunos de sus miembros en lugar de ocultarlos” y se “comprometen a sanar las heridas por ellos provocados“, en referencia a los “graves escándalos de abusos (sexuales, económicos, de poder o de conciencia)”.

Sí ya sé que algunas de estas propuestas figuran en el acuerdo de gobierno PSOE-UP y esos les produce “alerta”, pero no se preocupe, la España profunda, la España rancia, la España católica-integrista, ya está en pie y no pararan hasta evitar los cambios y, si es necesario, derribar el gobierno que se forme. No importan los medios ni las consecuencias. España (su España, no la nuestra), es lo primero. La España cuartelera, la de las banderas, las cuentas en paraísos fiscales y la España fratricida.

Podríamos seguir “dialogando” sobre muchos más temas, pero voy a seguir su ejemplo. Me marcho a rezar a ese Dios suyo para que, con toda modestia, tenga en su mente mis palabras cuando decida “intervenir” en los asuntos terrenales.

Finalmente, y para no extenderme más, les felicito por lo bien que marcha el “negocio”. Según datos de la última memoria de actividades de la Iglesia Católica, han tenido un superávit de 16 millones de euros en 2017. Claro que, en parte, se ha debido a que el 80% de las diócesis no gastó todo su presupuesto, dejando sin gastar 16 millones, un 1,7% del total. “Ha habido una austeridad en el gasto“, ha explicado el responsable económico de la Conferencia Episcopal, Fernando Jiménez Barriocanal. (¿Será porque no hay labores asistenciales que realizar?). Y es que, a la labor asistencial, las diócesis destinaron 55 millones de euros, el 6,1% de sus ingresos. Es lo que se gasta, por ejemplo, en albergues o comedores diocesanos. Tremendo esfuerzo por socorrer a los necesitados.

En definitiva, señor arzobispo, estoy totalmente de acuerdo con Vd. cuando afirma en su carta “lo que digo no es ni retórica ni dramatismo estéril. Es así y no hay que darle vuelta, hora crucial y de emergencia”.

Teatro anarquista: The Living Theatre

Loba López

Cuando se menciona en cualquier estudio, memoria o análisis académico el término «teatro libertario» salen a relucir diferentes formas de observar esta realidad. Por un lado están los que ponen como ejemplo textos dramáticos que tratan esta ideología o  el personaje principal es anarquista o se refleja un momento histórico donde hay algún suceso relacionado. Por ejemplo: Muerte accidental de un anarquista de Dario Fo (su ideología unida a su obra sería contenido de otro artículo).

Por otro lado, hay autores que, por los temas que tratan en su obra y la forma de enfocarlos, son muy apreciados por los círculos libertarios. Este es el caso de Henrik Ibsen, autor considerado anarquista por sus obras dramáticas de crítica  a la burguesía del momento y muy influyente en el teatro moderno, impulsor del teatro social y político, con numerosas obras que aún hoy se siguen representando por todo el mundo. Suyos son títulos como Casa de muñecas, Peer Gynt, Un enemigo del pueblo, etc.

El caso que nos ocupa es el paradigma de grupo de teatro libertario, tanto por el contenido de sus montajes como por la forma de llevarlos a cabo. Se trata del Living Theatre, la compañía de «arte vivo»más antigua, creada en 1947 en Nueva York por Judith Malina (Kiel, Alemania, 1926-2015) y Julian Beck (Nueva York, 1925-1985). 

Julian Beck fue pintor y poeta, artista comprometido y de fuertes convicciones pacifistas. Conoció a Judith Malina, actriz que había sido alumna de Edwin Piscator, influida por las teorías teatrales de Vsévolod Meyerhold y Bertolt Brecht.

Pronto se unieron para crear una compañía de teatro, y comenzaron a reflexionar sobre cómo llevar a cabo la transformación del mundo. Judith leyó un artículo sobre anarquismo en una revista política y enseguida identificaron sus creencias y su forma de vida con esta corriente. A partir de ese momento difundieron su ideario a través de su obra y su actitud ante el mundo.

Juntos siguieron un camino diferente al del teatro burgués, innovando en el concepto de representación. 

El nombre Living Theatre se debe a que en sus primeros tiempos actuaban en el salón de su casa, ya que una de sus máximas era la de la ruptura total de los convencionalismos del teatro imperante. Defendían la idea de que el teatro es como la vida y que, como tal, puede ocurrir en cualquier espacio.

Los textos van creándose a partir de un trabajo colectivo donde se desarrollan las ideas y se van sacando los temas a través de ejercicios de improvisación. Además, los componentes del Living Theatre no representaban ningún personaje sino que hacían su propio papel partiendo de ellos mismos, liberando su cuerpo y su voz en una ceremonia con influencias del teatro oriental,  cuyo fin era transmitir sus ideas políticas y sociales y conseguir que el público asistente cambiase sus vidas.

En 1959 estrenaron una obra, The Connection, de Jack Gelber, en la que los personajes representaban a un grupo de heroinómanos que esperaban a su proveedor. Lo cierto es que algunos de los actores estaban representados por drogadictos reales y pedían su dosis al público, interactuando con él, algo inusual en esa época.

Teatro de protesta y crítica social

En los años 60 y 70, Estados Unidos estaba inmerso en un clima político y social convulso: luchas raciales, persecuciones ideológicas, la guerra de Vietnam, el movimiento hippy, etc. En este caldo de cultivo, el teatro se hizo más experimental, dejando a un lado su función de espectáculo para adentrarse en la protesta y la crítica social. El Living Theatre representa el espíritu de aquellos años mejor que ninguna otra compañía porque vivía con los mismos ideales que defendía en sus representaciones.

En 1963 estrenaron The Brig  de Kenneth Brown, una de las obras más emblemáticas de este grupo. La obra narra una jornada en un bergantín de la Marina en el que tienen recluidos a un grupo de marines. El texto describe la violencia, humillación y trato vejatorio a que son sometidos estos prisioneros.

Para llevar a cabo este montaje se recluyeron diez actores que interpretaban a los prisioneros y cuatro más a los guardias, y se sometieron a un procedimiento de ensayos inspirado por el propio reglamento de la Marina de Estados Unidos. Malina escribió detalladamente este proceso en un cuaderno de ensayos que se publicó junto con el texto de Brown.

Este espectáculo tuvo una gran repercusión: se llegaron a hacer más de 600 representaciones y una gira por Europa. Su trascendencia fue tal que los congresistas John Lindsay y Ed Koch, del Partido Demócrata, exigieron que se investigaran las condiciones de estos centros de reclusión.

Esto no gustó al sistema político del momento. El Living Theatre fue acusado de delitos fiscales y se ordenó el cierre del local. Cuando la policía entró para desalojar el inmueble, la compañía se encerró en el escenario y allí estuvieron resistiendo con la ayuda de la gente que les llevaba comida y permanecía fuera protestando. Finalmente fueron evacuados y fueron arrestadas 25 personas. Posteriormente, en el juicio se desestimaron los cargos, aunque Judith y Julian fueron condenados por desacato al tribunal.

Después de varias semanas en la  cárcel, en 1964 decidieron exiliarse a Europa. Las autoridades estadounidenses se quitaban de encima a un grupo de personas que cuestionaban el principio de autoridad, practicaban el sexo libre, tomaban drogas, se declaraban abiertamente anarquistas e influían de manera determinante en los y las jóvenes.

En Europa estuvieron viajando como una comuna libre, recorriendo sobre todo Alemania e Italia. Fue en estos años donde tomaron conciencia del grupo como  colectivo y comenzaron a actuar como tal: colectivizaron todas las tareas, anularon las jerarquías e igualaron las retribuciones económicas. 

Alcanzar el verdadero paraíso

Después de cuatro años decidieron volver a Estados Unidos en 1968. A su regreso, montaron Paradise Now, la más emblemática de sus obras, fruto de un proceso de ensayos en los que había largas sesiones de lecturas de textos orientales, meditación, yoga, consumo de drogas y mucho ejercicio físico. El resultado fue un espectáculo de más de cuatro horas en el que se intentaba convencer a los espectadores de que debían de romper con el estatu quo, liberarse y llegar al verdadero paraíso. Para lograr la revolución, primero habría que transformar al individuo despertando su conciencia.

Con Paradise Now volvieron de gira por Europa en 1968. Coincidieron con el Mayo francés, en el que su obra fue emblema de las revueltas estudiantiles, y más tarde fueron contratados por el Festival de Aviñón, de donde finalmente fueron expulsados por escándalo público, ya que su espectáculo se ensayaba en la calle, haciendo partícipes a los viandantes y mostrando abiertamente escenas de sexo, textos políticos y consumo de drogas.

Cuando volvieron a su país, fueron duramente criticados por la prensa. Abatidos por todos estos acontecimientos y por la aparición de una fractura que comenzaba a romper el grupo, decidieron separarse en células. A principios de 1970,  Judith y Julian mantuvieron el nombre de Living Theatre y se instalaron en París, donde llevaron a cabo numerosas acciones de teatro de guerrilla. 

A mediados de este mismo año, viajan a Brasil, donde se vivía una terrible dictadura con Emilio Garrastazu Medici,  con la misión de ayudar a los  más humildes a romper sus cadenas y liberarse del yugo del dictador. Desgraciadamente no fueron comprendidos por el pueblo brasileño y tuvieron que regresar después de que fueran acusados de tenencia de drogas y recluidos en cárceles brasileñas durante algunos meses, de donde fueron liberados gracias a la campaña de protestas que se hicieron tanto en Europa como en Estados Unidos.

El Living Theatre siguió su carrera sin modificar un ápice su estilo, su forma de hacer teatro. Julian Beck, ante el peligro de que el éxito les fagocitara, escribió:

 «El Living Theatre se ha convertido en una institución, unos treinta y cuatro adultos y nueve niños: una situación impracticable. Las instituciones están hechas por el éxito y nuestro éxito nos hace depender de los ingresos que recibamos de ser una institución. Depender del dinero de las entradas de los grandes teatros. Haciendo que tuviésemos éxito, la sociedad nos ha hecho depender de su sistema. Todo lo que hemos aprendido durante los años de nuestro espléndido exilio juntos, vagando de ciudad en ciudad representando obras, caravana de gitanos, actores errantes en tiempos famosos, todo lo que hemos aprendido del viaje de Paradise Now nos ha llevado a este momento (…) el Living Theatre como proyección de una comunidad anarquista (que es sólo un proceso de devenir) tiene que cambiar. 1969: la decisión de disolverse y reformarse, en células, para ir al encuentro de nuestras propias necesidades y de las necesidades de la época» (*).

Julian Beck murió en 1985.  Judith continuó, junto a su nuevo esposo y miembro de la compañía, Hanon Reznikov, dirigiendo el Living Theatre y la escuela que habían creado y que sigue existiendo en la actualidad. En 2008 murió Hanon, y Judith Malina en 2015.

Lamentablemente, nadie se acuerda ya de este grupo de «locos» que revolucionaron el teatro desde los años 50 del pasado siglo y que fueron absolutamente coherentes con su forma de pensar y de vivir. El teatro contemporáneo no podría ser como es sin la influencia de estos artistas que no tuvieron miedo de intentar cambiar el mundo, cambiando primero ellos, haciendo su propia revolución personal.

(*) BECK, J., El Living Theatre, Fundamentos, 1974, pág. 255.

Jardinería de subsistencia

Parque Pozo de las Nieves

Silvestre

La jardinería siempre ha estado vinculada a las clases dominantes. Los jardines se construían en los palacios, pazos, cigarrales, quintas, etc. Su uso y disfrute estaba restringido a la nobleza y la alta burguesía. A mediados del siglo XIX se empezaron abrir estos espacios, que hoy denominamos jardines históricos, a la ciudadanía: el Retiro se cedió a los madrileños en la I República, y la Casa de Campo en la II República. La titularidad de muchos jardines históricos sigue siendo privada, aunque todo el mundo, en la mayoría de los casos, pueda usar estos espacios y disfrutarlos.

Es a mediados del siglo XIX cuando las clases dominantes ven la necesidad de mejorar las condiciones de vida en las ciudades y se empiezan a construir los primeros jardines públicos. Pero no es hasta los años 60 del siglo pasado cuando empiezan a hacerse los parques públicos que hoy en día conocemos en nuestras ciudades. Los núcleos urbanos próximos a las grandes ciudades se convirtieron en pueblos residenciales (de un estrato social alto) y en ciudades dormitorio, con una clase predominantemente obrera que demandaba unas condiciones de vida dignas. Los recursos públicos eran escasos y no existían, prácticamente, zonas verdes.

Estos espacios se circunscribían a algunas plazas y a pequeños parterres que estaban ajardinados en algunas manzanas de los municipios. Por regla general, estos jardincillos los plantaban los vecinos y se encargaban, directa o indirectamente, de su cuidado. Todos estos espacios no solían sobrepasar los 150 metros cuadrados y seguían un patrón parecido: en la mayoría de los casos, delimitados por un seto de aligustre,  algunos rosales, arbustos caducifolios (lilos, celindos, etc.) y plantas que traían los vecinos de sus pueblos. Hasta finales del siglo pasado, los residentes de esos municipios se preocupaban por su cuidado; había un compromiso, por parte del vecindario, de mantener estas zonas que hoy en día ha desaparecido.

Reducir costes de mantenimiento

Cuando las Administraciones locales se hicieron cargo de estas zonas tomaron la decisión de eliminar gran parte de las labores de mantenimiento para limitarse, casi exclusivamente, a automatizar el riego, segar, recortar, perfilar y limpiar; es decir, unos pocos trabajos que no requerían mano de obra especializada (jardineros). Lo primero que hicieron fue suprimir los setos, quitar los parterres de flores (había que quitar la hierba  y cavar la tierra a mano), los arbustos, los que no fueron cortados, mutilados sin importar la floración, ni la fructificación. De esta forma reducían costes en el mantenimiento. Con unos pocos operarios, que no necesitaban tener conocimientos del oficio de la jardinería, y unas pocas máquinas se podían llevar a cabo las labores de conservación de estos parterres.

Este hecho se ha generalizado en la conservación de las áreas verdes de los municipios. Tristemente, la jardinería se ha industrializado. En la mayoría de los casos, los departamentos de parques y jardines van a la reducción de costes en los mantenimientos de las áreas verdes. No tienen en cuenta el incremento de la biodiversidad, la participación vecinal, el empleo de jardineros que supone un mantenimiento adecuado, la calidad frente a la cantidad. ¿De qué sirve tener muchos metros cuadrados en mal estado, árboles que no tiene superficie foliar y arbustos sistemáticamente recortados sin importar la especie? Puede que este tipo de jardinería que no tiene en cuenta a la ciudadanía, que no demanda jardineros cualificados, donde las diferencias de mantenimiento entre las zonas verdes de las áreas ricas con las pobres son abismales, conlleve un desapego ciudadano por el estado de conservación de las zonas verdes.

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