Llegará un tiempo en que las cosas cambiarán

Katerina Gogu

Traducción del griego y comentario de Yanis Merinakis


Llegará un tiempo en que las cosas cambiarán.

Recuérdalo, María.

Recuerdas, María, en los recreos

aquel juego en que corríamos llevando el testigo

–no me mires– no llores. Tú eres la esperanza

escucha llegará un tiempo

en que los hijos elegirán a los padres

no saldrán al azar.

No habrá puertas cerradas

conencorvados fuera.

Y el trabajo

lo elegiremos

no seremos caballos a los que miran los dientes.

Una gente –¡piensa!– hablará con colores

otra con notas.

Guarda nada más

en un frasco grande con agua 

palabras y conceptos como estos

inadaptados-represión-soledad-precio-lucro-vejación

para la clase de historia.

Son, María –no quiero mentir–

tiempos difíciles.

Y vendrán más.

No sé –no esperes mucho de mí–

He vivido tanto he aprendido tanto digo tanto

y de cuanto he leído una cosa retengo:

“Lo importante es que sigas siendo una persona”.

¡Cambiaremos la vida!

A pesar de todo eso, María.

Estos versos publicados en 1980 plantean la eterna esperanza del ser humano en un futuro mejor, frente a la constatación de un presente insatisfactorio, fallido y decepcionante. Sin embargo, no se hace una presentación en forma de contraste entre el hoy y el mañana, la realidad y el deseo, la vida y los anhelos, enfrentando la situación actual y la que está por venir, sino que se sitúa en el futuro ya desde el inicio, como afirmación rotunda: las cosas cambiarán.

Por otra parte, el poema adopta la apariencia de exhortación a María, que es en el poema la personificación de la esperanza: otra forma de hacer, otra forma de comunicar (hablar con colores o con notas). De ahí que el modo verbal imperativo secunde al futuro predominante, aportando un tono categórico y conminatorio a la aseveración, casi testimonial, del mundo que vendrá. El tiempo pasado solo se usa en dos ocasiones: para confirmar la esperanza –desesperada– en quien debe recoger el testigo y para ratificar el mensaje principal de que lo importante es ser persona digna.

La narradora ha iniciado una labor que no terminará. Quizá esté pensando en que ha vivido suficiente y en que va a desaparecer (no lloreshe vivido tanto). Pero, aunque no esté en la lucha de mañana, aunque no llegue a la meta, se considera parte de un equipo, se siente partícipe del cambio (cambiaremos). María es una amiga de su generación, con quien jugó. Aun así es su relevo, otro eslabón de la cadena.

Pese al tono optimista y confiado aparente, el propio uso del modo imperativo insinúa que el cambio que se da por hecho es solo una necesidad de esperanza: no está hecho, sino que hay que ejecutarlo, materializarlo, producirlo. 

La mirada aguda de Gogu afirma que, en ese mundo nuevo ineludible y necesario, la marginación, la represión, la soledad, la vejación, el valor pecuniario y el beneficio serán nociones obsoletas: un antídoto contra el olvido (la clase de historia). Y presagia que en el mundo libre no habrá dominantes ni dominadas, ni distingos, ni trabajo esclavo. La libertad impondrá su ley incluso a la naturaleza y revertirá el principio de determinación: los hijos elegirán incluso a sus padres (como desiderátum).

Se trata de alterar el rumbo. Pero la situación presente es difícil. Y el futuro lo será aún más. El único pasaporte que conduce al mundo nuevo es la consciencia de pertenecer al género humano, de ser únicas y compañeras, prójimas próximas. Por todo eso, la reiteración de que la vida cambiará –a modo de conclusión– confirma que primero está la esperanza, pero luego hay que sobrevivir en un mundo en el que el cambio que se espera no llega nunca, con la consiguiente desilusión.

De vez en cuando, estratégicamente dispuestas, aparecen sugerencias inquietantes, que funcionan como segunda voz o voz en off (no llorespiensano esperes mucho de míno me mires), que manifiesta reticencias. Es necesario seguir luchando porque hay fuerza para cambiar, parece decirnos. Pero de nuevo lo expresa bajo la especie de deseo. Como si quisiera convencerse a sí misma de que será así al menos mientras lo dice. Porque en el fondo subyace la desilusión; un optimismo desesperado, trágico.

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