¿Pero no hay Estado?

Caterina Gogu

Traducción del griego y comentario de Yanis Merinakis

Poema en prosa en el que, ante la ausencia deliberada de otros elementos, la potencia lírica descansa sobre el penúltimo fragmento, que contrasta con el tono prosaico, trivial e incluso ramplón del resto de la composición.

Su formato prefigura un informe policial incluido en un artículo de prensa. La fecha y hora concretísimas simulan que se trata de un caso verídico. Se nos presentan dos escenas paralelas. La primera ocurre en la vivienda de un poeta. El primer párrafo extenso nos presenta su situación como víctima: pasa la noche en vela y por eso es sospechoso para sus vecinos. Se tapa porque tiene frío, un frío febril: el que provoca vivir en el peligro constante de la inconsciencia, creyendo ser debelador de las injusticias.

La segunda escena transcurre en la planta baja del edificio donde vive el poeta: una operación policial en desarrollo, momentos antes de la detención. Numerosos efectivos policiales se aprestan a detener a un poeta inofensivo, con el agravante de la nocturnidad del que se aprovechan. Destaca especialmente la asimetría de las escenas: la desproporcionada operación policial para combatir a un arrebatado poeta. Que crece exponencialmente cuando Gogu nos señala que es el poeta el que combate (cree combatir) la injusticia y la policía (que debería combatirla) quien la comete. Esta brutal antítesis agranda exponencialmente la asimetría entre ambas escenas.

El título determina el resultado: el informe solo puede ser cierto si se cumple lo que denuncia. Por tanto la policía no puede más que proceder al registro, inspección, incautación y arresto. Pero por otra parte también se denuncia un sistema de orden público que se reviste de autoridad y sentido en la medida en que sus actuaciones confirmen las sospechas. 

Por esa misma razón Gogu pone de relieve lo ridículo del sistema represivo: el informe policial constata lo evidente y, predeterminado por el título, lo convierte en prueba de delito: el perseguido está en su casa y los policías entran en el edificio abriendo la puerta con llave. Es lógico encontrar a una persona en su casa, a la que se entra abriendo la puerta.

Al Estado se le identifica, pues, con la represión, aunque sea expresada como enigma al que se responde en el desarrollo del texto: sí, hay Estado; lo demuestra la detención del alocado poeta. 

La poesía se define como señalamiento de la injusticia. El poeta debe creerse fiscal que denuncia las injusticias, ignorando los peligros que pueda acarrear su tarea. Es testigo del inconsciente, nos dice Gogu, escribe sobre las fuerzas que lo aprisionan (el poder y el Estado) desde la óptica de la represión, y es capaz de concebir los presupuestos subjetivos y objetivos de su cautiverio.

El objetivo de la represión es romper la base psíquica de la inteligencia para que sea imposible reaccionar a las condiciones materiales asfixiantes. Esta es la denuncia de Caterina Gogu, que vio cómo la policía registraba su propia casa en busca de armas. Y su propuesta, al señalarlo, es una invitación a no sucumbir al miedo.                           

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